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viernes

Guía de Salud de los Niños Atendidos por el Sistema de Protección a la Infancia


Pediatras presentan la primera guía de salud de niños en acogida o adopción

Pretende ser una herramienta útil para los profesionales sanitarios, padres acogedores y educadores

Los niños en acogida tienen una serie de necesidades específicas de salud

La Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS) y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, con el apoyo de Ferrer, han colaborado en la creación de la primera «Guía de Salud de los Niños Atendidos por el Sistema de Protección a la Infancia».

En nuestro país, 38.000 niños son atendidos actualmente por el Sistema de Protección a la Infancia. La guía pretende ser una herramienta útil para los profesionales sanitarios, padres acogedores y educadores. En ella encontrarán todas las claves a la hora de tratar las necesidades y problemas de salud de los niños que requieren ser atendidos fuera de su ámbito familiar biológico, y aclaraciones sobre aspectos conceptuales del Sistema de Protección Infantil de nuestro país.

«En la práctica, se aprecia un desconocimiento de los profesionales sanitarios acerca de la asistencia, de los problemas y de las necesidades en salud de esta población infantil, así como de sus obligaciones respecto a la atención de estos niños», sostiene el doctor José Antonio Díaz Huertas, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social (SEPS).

Por otro lado, una de las recomendaciones de esta guía hace hincapié en la familia de acogida como el recurso más adecuado para la atención de los niños que requieren de la intervención de los servicios de protección infantil, «fundamentalmente en los menores de 3 años y especialmente en los menores de 6 años».

La Guía «Salud de los Niños Atendidos por el Sistema de Protección a la Infancia: Acogimiento Residencial, Acogimiento Familiar y Adopción» ha sido realizada por un Grupo de Trabajo de 29 expertos compuesto por pediatras y profesionales con experiencia en la atención a esta población infantil de diferentes provincias, coordinados por los pediatras sociales Ángel Cortés Lozano, José A. Díaz Huertas, Mercedes Rivera Cuello y Antonio Muñoz Hoyos, con el apoyo de la Dirección General de Servicios para la Familia y la Infancia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Vía abc.es

martes

La adversidad en edades tempranas tiene un negativo efecto en el desarrollo cerebral


LA PRIVACIÓN SOCIAL EN NIÑOS TIENE UN EFECTO MEDIBLE EN EL DESARROLLO CEREBRAL


El estudio señala también mejoras cuando los niños institucionalizados son enviados a buenos hogares de adopción o acogida.


familias de acogidaLas negligencias graves, ya sean físicas o psicológicas, producen cambios medibles en los cerebros de los niños afectados, según un estudio liderado por el Hospital de Boston para Niños. Pero el estudio también sugiere que las intervenciones positivas pueden revertir estos efectos adversos en parte.

Los investigadores, liderados por los doctores Margaret Sheridan y Charles Nelson, de los laboratorios de neurociencia cognitiva del Hospital de Boston para Niños, analizaron, a través de resonancia magnética, imágenes del cerebro de niños rumanos que forman parte del Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest (BEIP), que ha trasladado a algunos niños criados en orfanatos a hogares temporales.

Sus hallazgos, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (edición temprana online, en la semana del 23 de julio), se suman a estudios anteriores de Nelson y sus compañeros, que muestran un deterioro cognitivo manifiesto en niños "institucionalizados", pero también señalan mejoras cuando estos niños son enviados a buenos hogares de adopción.

"Cada vez encontramos más evidencias de que la exposición a la adversidad en edades tempranas tiene un negativo efecto en el desarrollo cerebral", afirma Sheridan. "Las implicaciones son muy amplias, no sólo para los niños crecidos al amparo de instituciones, sino a aquellos expuestos al abuso, al abandono a la violencia durante episodios de guerra, pobreza extrema y otras adversidades".

Sheridan, Nelson y sus compañeros investigadores, compararon tres grupos de niños de entre 8 y 11 años: 29 de ellos crecieron en una institución, 25 que fueron seleccionados al azar para dejar la institución por hogares de acogida de alta calificación, y 20 niños con el desarrollo  habitual, que jamás estuvieron en instituciones. Los niños del grupo intermedio estuvieron en hogares de guarda entre 6 y 9 años.

En las resonancias magnéticas, los niños con antecedentes en las instituciones, tenían volúmenes significativos menores de materia gris en la corteza del cerebro, comparados con aquellos que jamás habían sido institucionalizados, aunque hubieran sido llevados a hogares de acogida. Los niños que permanecieron en las instituciones habían reducido significativamente el volumen de materia blanca, comparándolos con aquellos que jamás habían sido institucionalizados.

El volumen de materia blanca era indistinguible entre aquellos niños que habían sido enviados a casas de acogida y aquellos que nunca habían sido institucionalizados.

Los investigadores dedujeron que los picos de crecimiento de la materia gris del cerebro durante la niñez indican que hay períodos especialmente sensibles, en los que el entorno tiene una influencia decisiva en el desarrollo cerebral. La materia blanca, necesaria para formar conexiones en el cerebro, crece de forma más lenta, y posiblemente es más maleable a la intervención de los hogares de acogida.

"Hemos encontrado que la materia blanca, que forma la 'superautopista de la información' cerebral, muestra evidencias de ponerse al día. Estas diferencias en la estructura cerebral parecen explicar lo previamente observado, pero aún no podemos explicar las diferencias entre las funciones cerebrales", asegura Sheridan.

"Nuestros estudios cognitivos sugieren que hay un período especialmente sensitivo, alrededor de los primeros dos años de vida, en los que el acogimiento familiar ejerce un máximo efecto sobre el desarrollo cognitivo", apostilla Nelson. "Cuanto más pronto encuentre acogida un niño, mejor se desarrollará".

Al menos, según UNICEF, 8 millones de niños viven en instituciones, aunque el número seguramente sea mayor, ya que países como China dan pocos datos al respecto. Estos niños están expuestos a la influencia negativa expuesta. La relación entre la cantidad de niños y cuidadores es baja (de 1:12 en instituciones rumanas, por ejemplo) y la atención es muy rígida y reglamentada. Los estudios previos de Neilson y los demás investigadores muestran déficits documentados en la función cognitiva, en las habilidades sociales y de lenguaje, déficit de atención, hiperactividad, e incluso envejecimiento celular prematuro.

Vía fantasymundo.com

No cobran de la Generalitat desde noviembre


Las familias de acogida, huérfanas de subsidios

Las familias de acogida de la Comunidad Valenciana atraviesan por una situación comprometida. En algunos casos casi desesperada. La Generalitat les adeuda la subvención que reciben por cada menor a su cargo desde noviembre del pasado año.


familias de acogidaEntre 250 y 700 euros al mes con los que deben atender todas las necesidades de los niños, desde su manutención hasta la vestimenta, pasando por los gastos educativos o los tratamientos terapéuticos. Porque muchos de los pequeños presentan patologías o discapacidades que precisan de una atención especial.

Como no son inmunes a la crisis, la lacra del paro también se ha cebado con estas familias educadoras que, con menos ingresos que antaño, hacen malabarismos para llegar a final de mes. Aunque a veces ni siquiera el ingenio basta para cuadrar las cuentas.

Según la Asociación de Voluntarios de Acogimiento Familiar (Avaf), una pareja alicantina ya se ha visto obligada a entregar al menor que tenía a su cargo a la Conselleria de Bienestar Social al no poder hacer frente a los costes.

Un 'drama' para los padres


"Esto es un auténtico drama para los afectados, porque cuidan a los niños como si fueran sus propios hijos y también para los pequeños que pueden vivir la separación como un nuevo abandono", precisa Margarita Perón, psicóloga de esta ONG.

ELMUNDO.es ha intentado contactar en vano con el departamento dirigido por Jorge Cabré para conocer más detalles del caso. No obstante, todo indica que por ahora se trata de un episodio aislado. Al menos en Avaf no tienen constancia de que se hayan producido más renuncias por motivos económicos.

Podrían llegar a tenor de los testimonios de otras familias consultadas, que prefieren mantenerse en el anonimato, y que insisten en que la situación es ya insostenible.

Las cantidades adeudadas por el Consell, aseguran estas mismas fuentes, superan, en algunos casos los 10.000 euros. La deuda varía de una familia a otra puesto que las ayudas tampoco resultan idénticas.

En blanco desde noviembre


Éstas dependen del tipo de acogimiento (los hay de urgencia para casos que exigen una protección inmediata del menor; simple, cuando se espera el regreso a la familia original; y permanente, hasta que alcanzan la mayoría de edad); del número de menores a su cargo y de las necesidades de estos.

"Por regla general, la franja de 300 a 400 euros al mes es la más habitual", explican desde Avaf, que cifra en más de un millar el número de familias educadoras inscritas en la Comunidad Valenciana.

Según esta organización, ninguna ha recibido un euro desde noviembre de 2011. Pero no es la primera vez que los ingresos se demoran en el tiempo. "En los últimos años ya se ha cobrado con cierto retraso, entre tres y a seis meses", precisa Perón. Aunque este periodo nunca se había extendido tanto.

"No pretendemos hacer negocio con esto, no acogemos a nadie por el dinero, pero tenemos miembros en el paro y los gastos son los mismos. Cualquiera que haya tenido hijos sabe que esta ayuda no llega para un mes de biberones y pañales", apunta una madre afectada por los impagos.

 

Gastos extra para las familias


"El dinero no cubre más que la manutención del menor y a veces ni eso si se trata de niños con necesidades especiales", reconoce un grupo de padres voluntarios. Muchos niños, además, sufren problemas que requieren un tratamiento específico como trastornos emocionales por maltratos, parálisis cerebral o retrasos mentales. Y la mayor parte sale del bolsillo de las familias educadoras.

Margarita recuerda que el acogimiento familiar resulta mucho más económico para la Administración que los centros de acogida, algo en lo que también inciden las madres: "La plaza de un menor cuesta al Estado alrededor de 3.000 euros y su estancia en una familia, entre 250 y 775 euros, según la autonomía".

De hecho, el Gobierno socialista trabajaba en un proyecto de ley para sacar de los orfanatos a los niños menores de seis años, pero tras el cambio de Ejecutivo la iniciativa no ha cuajado.

En realidad, las madres no sólo exigen el pago de la deuda, sino también una mayor sensibilidad del Consell con las familias de acogida que se traduzca en la concesión de nuevas ayudas y en un incremento de las ya vigentes.

En este sentido, reclaman que "no se recorte las subvenciones de comedor, para libros de textos o transporte escolar" y que se amplíe el presupuesto para gastos extraordinarios (una contribución anual y no acumulable de 442 euros) como pueden ser audífonos, artículos ortopédicos o unas simples gafas. "Muchas familias estamos en un punto en el que no podemos siquiera adelantar el dinero", admite resignada una madre.

Ante las sucesivas demoras, la Asociación de Voluntarios de Acogimiento Familiar ha pedido una reunión con la Conselleria de Bienestar Social, aunque son conscientes de que el retraso se debe a las dificultades económicas por las que atraviesa la Generalitat. A los afectados, sin embargo, se les agota el tiempo: "Si no tenemos las ayudas, no podremos sobrellevarlo".

Vía elmundo.es

viernes

Acogida familiar de urgencia en Granada


Aldaima busca padres de emergencia para acoger a niños en Granada

Una de las características de este nuevo tipo de acogimiento es que se asegura una remuneración a la familia: 700 euros

 

Acogimiento familiar granada Cuando un niño necesita ser alejado de su familia biológica por motivos que ponen en riesgo su situación familiar, la mejor solución es un hogar estable en el que el menor pueda recibir el cariño y la atención que necesita. Eso dicen los expertos y con este objetivo en el horizonte trabaja Aldaima, Asociación Andaluza de Apoyo a la Infancia.

María del Carmen Jódar es una de las madres que participan en el programa de acogida familiar de urgencia desarrollado por la Asociación. «Comenzamos con el acogimiento permanente, íbamos a recibir a una niña pero no cuajó. Luego pasamos al programa simple y tuvimos a dos chicas. Cuando se puso en marcha el de urgencia -en 2008- nos gustó la idea de cuidar al niño antes de que fuera a un centro de acogida y la experiencia fue tan buena que seguimos participando en él», cuenta. Mª Carmen y su familia conocen Aldaima prácticamente desde que nació hace ya casi doce años y desde entonces colaboran con ella.

Por su casa han pasado en este tiempo once niños, la cuna ya no se desarma y es que cuando uno tiene una vocación lo deja todo para intentar conseguirla y ser feliz. O por lo menos eso es lo que hizo Mª Carmen. Tras una excedencia en su trabajo decidió dejarlo y dedicarse a la acogida. «La decisión fue difícil porque renuncias a un sueldo, es un sacrificio porque tienes que abandonar muchas cosas, pero es tremendamente gratificante»: Además, ella contó con un apoyo fundamental, el de su familia. «Todos estamos a una, las niñas nos ayudan en todo y así conseguimos que funcione».

El programa ofrece a los niños la posibilidad de ser arropados mientras se estudia la situación de sus padres. Les aporta tiempo en un hogar estable que cure sus carencias afectivas, que les proporcione tranquilidad aunque sólo sean unos meses. Y eso es muy beneficioso para ellos y para su futuro, porque aprenden a querer, a compartir y a vivir de manera saludable. Y también lo es para aquellos que los reciben en sus casas. Familias como las de Mª Carmen que afirman que estos niños te 'arrancan' un pedacito de tu corazón.
Aún así hay ocasiones en las que se pasan momentos complicados. La salud o la adaptación de los niños puede dificultar la convivencia, pero este es un período que hay que pasar y cuando ello ocurre se lleva «muy bien». «Cuando los niños ven cariño se enganchan, porque eso es lo que necesitan, cariño y atención», explica Mª Carmen para quien la experiencia le deja con un buen sabor de boca.

Lo más duro viene cuando llega el momento de la despedida. Tras seis meses de convivencia el menor volverá con su familia biológica o pasará a otro programa de acogida o adopción. «Despedirse cuesta trabajo, son una parte de ti y aunque se marchen lejos nunca se olvidan», confiesa Mª Carmen que sigue manteniendo contacto con todos los niños que ha recibido en su casa en estos dos años. «Uno está en Alemania y hablo con él a menudo, ya casi ni le entiendo, se ha adaptado muy bien a su nueva vida».

Se buscan familias

El programa de acogida familiar de urgencia, que se puso en marcha en abril de 2008 en colaboración con la Dirección General de Infancia y Familias de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía y en la que la Integración Familiar de Menores -ICIF- interviene como entidad colaboradora, busca a familias que deseen llevar a cabo acogimientos temporales de bebés y niños hasta los siete años con carácter de urgencia. El fin principal es conseguir que el menor en desamparo, sobre el que hay que intervenir de forma inmediata, pase el mínimo tiempo posible en una institución de acogida.

Aldaima dispone actualmente de 16 familias -el objetivo es que en poco tiempo ascienda a 20- dispuestas a acoger a estos menores y proporcionarles el ambiente que necesitan para crecer. «Hay que ayudar y Dios quiera que cada vez haya más familias», desea Mª Carmen.

Sin embargo no todos pueden acceder a este programa. Aldaima lleva a cabo un proceso de selección en el que se tiene en cuenta la disponibilidad de horario, que puedan acoger como mínimo a dos menores o que sean capaces de cubrir ciertas necesidades especiales -por ejemplo en temas de salud-, además de estar preparados y dispuestos a asumirlos. Además los padres reciben cursos formativos que ayudan a decidir si la familia finalmente es idónea o no. En ocasiones hay padres que tras estas sesiones creen que no están preparados para asumir el papel.

Remunerado

Otra de las características de este acogimiento es que se garantiza remuneración económica a las familias que quieran participar -760 Euros si es un niño, 900 si son dos-. «Nunca se trata de un sueldo, simplemente es un dinero que reconoce la dedicación y disponibilidad de las familias», explica Pilar Jiménez, coordinadora del programa.

Generalmente los padres que pierden la patria potestad de sus hijos tiene problemas económicos, de crisis de pareja, adicciones... Durante el tiempo de acogimiento se valora la situación de la familia biológica de los menores, para determinar si reúne las condiciones necesarias para que los niños retornen con ellos.
Además del programa acogida familiar de urgencia, Aldaima cuenta con: acogimiento en familia extensa, en familia ajena y acogimiento profesionalizado.

Desde que el programa se puso en marcha, 28 niños se han beneficiado de él por un período de seis a nueve meses.

Mª Carmen lleva ahora cinco meses sin recibir a ningún niño en casa y ya lo echa de menos. Y es que una sonrisa, un abrazo, una caricia..., son pequeños detalles que no se pagan ni con todo el oro del mundo. Anímate, seguro que en tu hogar hay sitio para uno más.

Vía ideal.es

miércoles

Trece menores vallisoletanos siguen esperando una familia de acogida

Cruz Roja forma nuevas familias de acogida


Actualmente participan 67 familias vallisoletanas pero todavía hay trece menores que siguen a la espera de ser acogidos

 


Trece menores vallisoletanos siguen esperando una familia de acogida y por este motivo y durante los días 3 y 6 de julio, en horario de 9 a 14, la Institución formará a futuras familias acogedoras en diversos temas como el conocimiento de los aspectos legales del acogimiento, comprender las posibles dificultades de la familia biológica, la preparación de las futuras familias acogedoras para afrontar posibles dificultades, entender algunos de los sentimientos del menor que llega a una familia de acogida, el posible desajuste y proceso de adaptación que supone para las familias el inicio de un acogimiento, la adaptación y los problemas más comunes o conocer por qué algunas pautas educativas pueden ser más útiles que otras al cuidar a un menor en acogimiento.

Mónica Monge, trabajadora social de Cruz Roja en Valladolid, explica que «el acogimiento familiar no es una adopción. El objetivo es proporcionar a los menores una atención familiar sustitutoria o complementaria a la de sus propios padres, durante un tiempo determinado cuando éstos están atravesando por graves problemas, que les impide atenderles adecuadamente».

Bebés o adolescentes


Los menores pueden ser desde bebés hasta adolescentes, y grupos de hermanos. Algunos de ellos pueden presentar necesidades especiales de tipo físico, psicológico o sensorial. La diversidad en edad, características y situaciones de los menores establece que el acogimiento sea también heterogéneo, es decir, hay diferentes tipos en función de la finalidad, la duración, el tipo de atención dispensado al menor, la forma jurídica según la aceptación de la familia biológica… El tiempo de acogimiento estará determinado por las necesidades, edad y situación del menor y de su familia. Raquel Lozano, Psicóloga del programa, puntualiza que «la familia acogedora realiza un ofrecimiento libre, responsable y desinteresado donde lo más importante es que tenga ganas e ilusión de hacer sitio en su hogar a uno o varios niños. No importan la edad, el sexo, el estado civil o la posición socioeconómica».

Desde Cruz Roja se ofrece información, apoyo, asesoramiento, formación, acompañamiento y seguimiento a lo largo de todo el proceso de acogida. Todo un soporte que, además, se ve reforzado por grupos de apoyo y autoayuda y un servicio telefónico disponible 24 horas.

lunes

Los niños pagan los platos rotos de la crisis

En Granada, los servicios sociales municipales trabajan por paliar esta realidad

Unicef ha levantado la alarma al asegurar que más de dos millones de menores viven por debajo del umbral de la pobreza en España.


La voz de alarma ya ha saltado. La crisis no sólo está afectando a familias, trabajadores y en definitiva a gente adulta sino que los menores, nuestros niños, se están convirtiendo en víctimas secundarias de recortes, paro y pérdidas económicas a pesar de ser sus últimos responsables. Así lo alertó Unicef hace unas semanas con su estudio El impacto de la crisis en los niños, en el que decía que "la crisis económica está teniendo un enorme impacto sobre la infancia, a pesar de lo cual se trata de un tema que permanece prácticamente invisible en el discurso político, social o mediático". Es más, dice que un modelo de "crecimiento equitativo, que invierta en infancia, en educación y en salud, conlleva un crecimiento más sostenible y más prolongado en el tiempo", y la inversión en estos tres capítulos en España está más en el aire que nunca en estos momentos.

El estudio arroja el preocupante dato de que en España la cifra de pobreza infantil ha crecido un 10% en sólo dos años y ya son 2.200.000 los menores de 18 años que viven en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza. Son 205.000 niños más en esta situación en dos años (había unos dos millones en 2008). Del total, el 13% viven en hogares con un nivel de "pobreza alta".

En Andalucía el 24,6% de los niños de 0 a 17 años vive en riesgo de pobreza según el INE. En la provincia de Granada hay 174.593 menores de edad, por lo que si se extrapola el porcentaje se podría estar hablando de casi 42.000 menores granadinos en riesgo.

Según Unicef, la pobreza infantil estaba estabilizada durante años en el 24% de la población menor de edad pero de 2009 a 2010 subió al 26%. Además, concluye varias realidades también preocupantes: hay más niños pobres y además de ser más, también son más pobres. "Al haber bajado los ingresos medios de los hogares en España, se ha reducido el umbral de ingresos que se considera para medir el riesgo de pobreza. Por ejemplo, para una familia de dos adultos con dos niños este umbral ha pasado de 16.684 euros en 2009 a 15.820 en 2011". La intensidad de la pobreza es la cifra más alta de los países de la UE de los 15 y sólo está por debajo de Rumanía y Bulgaria en la Europa de los 27. Además, el impacto de la crisis ha sido más duro en los hogares con niños que en el resto de hogares.

Así, Unicef alerta de que "la pobreza ya tiene, definitivamente, cara de niño". En los hogares, al bajar los salarios y aumentar el paro y los impuestos, por ejemplo, hay familias que tienen que cambiar de domicilio a otro peor porque no pueden pagarlo, quitar a los niños del comedor escolar o de actividades extraescolares o deportivas, reducir la compra de necesidades como ropa o calzado y recurrir cada vez más a la ayuda de organizaciones sociales porque no sólo se incorporan nuevos hogares a la pobreza sino que los que ya había se agudizan. Además, la reducción de ayudas monetarias a las familias y a la infancia desaparecen o se restringen, por lo que se empeoran muchas situaciones.

Para todo esto, el Ayuntamiento de Granada, como Ciudad Amiga de la Infancia (la única de la provincia) de Unicef dispone de un amplio programa de intervención con menores con servicios y actividades que están cada vez más demandadas en estos tiempos de crisis y que buscan la protección de los menores. En la capital viven 40.270 menores de 18 años.
Según el concejal de Familia, Bienestar Social e Igualdad de Oportunidades, Fernando Egea, el Ayuntamiento tiene como prioridad intervenir en problemáticas de riesgo y vulnerabilidad en la infancia, que la crisis está agudizando, y proporcionar a los menores la atención de sus necesidades básicas que les permitan acceder a los recursos normalizados y promover su integración social.

"La intervención con menores es muy transversal y trabajamos con los Servicios Sociales Comunitarios para detectar cualquier aspecto de riesgo social", explica Egea. En Granada hay 8 Centros de Servicios Sociales en los ocho distritos con psicólogos, trabajadores sociales, educadores y animadores.
Uno de los muchos programas de intervención municipal es la ayuda económica familiar, que se gestiona mediante cooperación entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada. Es una prestación complementaria de los Servicios Sociales Comunitarios, de carácter preventivo, que se concede a familias para atender las necesidades básicas de menores a su cargo cuando no tienen recursos suficientes. El objetivo es evitar su institucionalización y posibilitar su integración en el entorno familiar. Estas ayudas económicas se han duplicado en los últimos años para ayudar a "familias con problemas graves a que paguen su hipoteca, el alquiler o la manutención de los niños", explica el concejal. Para acceder a la ayuda económica hay que pasar un estudio exhaustivo por parte de los profesionales del área y no suele pasar los mil euros. No es una mensualidad fija -se da como mucho durante seis meses- sino que se otorga en función de las necesidades de cada familia "y con el compromiso de que van a colaborar y utilizar bien el recurso. Es un empujón para muchas familias que puntualmente necesitan una ayuda".

Pero no es sólo la ayuda económica sino que las familias que lo solicitan reciben atención integral sobre su situación y los recursos a los que pueden tener derecho. "A muchos se ayuda a gestionar el paro, el salario social o la ayuda por hijo a su cargo". Según Egea, no hay un perfil tipo de familia ya que con la crisis está aumentando las familias de clase media que ya tienen que pedir ayuda aunque sí reconoció que muchas son monoparentales.
"En estos casos también se les envía a programas de empleo para que puedan contar con una salida profesional", matiza el concejal.
Durante 2011 se destinaron más de 200.000 euros a ayudas económicas familiares que repercutieron en la atención de 768 menores en situación de riesgo social. Se tramitaron en concepto de manutención, vivienda, escuelas infantiles, comedor escolar, apoyo, atención y cuidado de menores así como gastos sanitarios y escolares de los niños.

Con la crisis también aumenta la mendicidad. Aunque según el Ayuntamiento no se están detectando casos significativos, hay un protocolo para todos los menores de 0 a 16 años que practiquen actividades de mendicidad "mediante la petición de dinero o limosna de palabra u obra"; menores que practican mendicidad encubierta: venta de pañuelos, flores, limpieza de cristales, etcétera; y menores que practican mendicidad acompañados, que son retirados de inmediato del núcleo familiar.

Sobre los menores que intervienen los Servicios Sociales Comunitarios son aquellos que se encuentran en situación de riesgo por existir carencias en la atención de las necesidades básicas que los menores necesitan para su correcto desarrollo físico, psíquico y social y que no requieran su separación del medio familiar. Cuando detectan un riesgo, ponen en marcha un proyecto de intervención individual con distintos recursos.

Otra de las situaciones en las que se interviene es en el absentismo escolar y cuentan con dos comisiones municipales específicas en la zona Norte y en el Zaidín. En estos barrios se ha trabajado durante 2011 con 4.239 menores. En la zona Norte se ha conseguido reducir la tasa de absentismo del 17% en 2004-2005 al 4,5% en 2010-2011. Ese curso se intervino en Servicios Sociales con 137 familias en las que los menores presentaban un "absentismo grave".

El catálogo de recursos para los menores continúa con las intervenciones específicas de los Servicios Sociales Comunitarios en caso de menores con problemas de integración, conflictivos o adicciones (para lo que se cuenta con un centro de día de Aldeas Infantiles y otros proyectos de Aldaima, Albihar y Cruz Roja), hay un centro de Atención familiar a través de la Entidad Adultos Cartuja, talleres y proyectos socioeducativos (en los que han participado más de 5.700 menores de octubre de 2011 a mayo de 2012) y las actividades de periodos vacacionales para Navidad, Semana Santa y Verano. De hecho, las Escuelas de Verano están a punto de comenzar y asistirán unos 266 menores.
La prevención del consumo de drogas, el programa Rebélate y las actividades de igualdad y corresponsabilidad completan la oferta.

Vía granadahoy.com

Aldaima ha integrado a más de 500 menores en la última década

Madre sí hay más que una

18 menores de la provincia esperan una familia de acogida · La asociación Aldaima, que ha integrado a más de 500 menores en la última década, media

 

Las cajas de bienvenida contienen un poco de todo: fotos, cartas, juguetes… Es un método que se utiliza para que las familias conozcan al niño y viceversa. Tiene mucho de simbolismo, de realidad, de deseo y, sobre todo, de sentimiento. Su efectividad está contrastada, ya que por ejemplo cuando ambas partes se encuentran físicamente por vez primera ya saben sus gustos, su residencia, sus edades o los miembros de cada familia. Luego hablarán y, si todo marcha bien, convivirán juntos.

Es parte de la intermediación que lleva a cabo la Asociación Andaluza de Apoyo a la Infancia (Aldaima), habilitada por la Consejería de Salud y Bienestar Social y que desde el año 1999 ya ha logrado el acogimiento de más de 500 menores en la provincia en los diferentes programas en lo que trabaja.

Entre sus prioridades se encuentra ahora el permanente en familia ajena, es decir, núcleos que ofrezcan un hogar a niños que, por lo general, ya han superado los 5 o 6 años y hasta que se emancipen. Se aceptan grupos de hermanos, a los que se intenta no separar. En la provincia hay ahora 18 menores que reúnen este perfil (6 grupos de hermanos).

Son niños tutelados por Menores porque sus padres biológicos no están en condiciones de hacerse cargo de ellos, bien porque fallecieron o bien por otras casuísticas. Llegan a este punto cuando ya ha fracasado la reintegración y cuando se ha descartado que su familia pueda atenderlo. Mientras, esperan un nuevo hogar o están acogidos de urgencia o con una familia de forma temporal o residiendo en un centro.

Cuando se alcanza esta situación, el regreso con los padres biológicos es una puerta cerrada. "Ese programa ya se intentó y se descartó. Buscamos una estabilidad. El niño no puede estar dando tumbos en función de las circunstancias de los mayores. La familia tuvo su programa y ese tiempo se ha agotado", explica la presidenta de este colectivo, Concha Cuéllar Hurtado.

Eso sí, aclara que los acogedores deben tener claro que esos menores tienen un pasado. "Esos niños no renuncian ni a su origen ni a mantener contactos con su familia. Hay que tener en cuenta que no son tan pequeños como para olvidar su historia. Tienen sus vinculaciones. Eso es determinante en este acogimiento".

Es Protección de Menores quien valora las visitas y con quién las mantiene. Así se programan, por ejemplo una hora una vez al mes, en espacios habilitados por la Junta de Andalucía y son supervisadas. "No hay que olvidar que estos encuentros son deseados y naturales".
Hay casos de padres biológicos que aceptan que su hijo se críe en otro entorno, otros directamente no y el tercer tipo son aquellos que durante el proceso lo van asimilando. "Lo deseable es que acepten y cada vez más lo van entendiendo. Hay padres orgullosos de que vivan con una familia en vez de un centro porque van viendo los beneficios. Para el niño es muy bueno que acepten porque piensa: estoy donde todo el mundo quiere que esté".
En este punto, también juega un papel determinante la labor de concienciación de los profesionales. De lo que no cabe duda es de que es mejor que el chico esté en un núcleo familiar tanto de manera temporal como permanente, además, ya se ha convertido en una prioridad judicial. Es mejor porque se acentúa su sentimiento de pertenencia y por las rutinas.

No piensen en niños problemáticos, aunque algunos, lógicamente, arrastran las secuelas de las situaciones que han vivido, lo que se puede traducir en un pequeño retraso académico o en algún problema emocional. "Se retrasan en gran parte durante su periodo en la familia temporal o en el centro de acogida". A los acogedores se les informa de estas circunstancias.
No hay un perfil específico para los interesados en acoger. "No les pedimos nada y les pedimos muchísimo. Esto es un proyecto de solidaridad, es un reto y se requiere cierta estabilidad y compromiso. Es tener muy claro cómo entras a colaborar y qué se te va a requerir", apunta la coordinadora del programa de acogimiento en familia ajena de Aldaima, Karima El-Harchi.

Y luego llega el proceso de acoplamiento. Se cruzan los perfiles, se ven las compatibilidades y se propone. Quien da el sí definitivo es Menores. Antes del cara a cara se trabaja con ambos bandos. Sirve como ejemplo la caja de bienvenida relatada al inicio del artículo que acerca las dos realidades. "Hay algunas preciosas", confiesa Karima El-Harchi.

La incorporación es gradual. Primero contactos de horas, de días, de fines de semana, de puentes o de vacaciones. Y cuando ambas partes están deseando esa convivencia, porque al fin y al cabo es lo natural, es cuando se formaliza el acogimiento.

Al principio va acompañado de su educador, que es su figura de referencia, luego los referentes pasan a ser sus nuevos padres. Los primeros encuentros, que pueden ser en un parque, son cortos porque las reacciones emocionales son muy fuertes y desgastan. Terminan siendo espontáneos. "Es como una luna de miel. Todo el mundo va a enamorarse", define El-Harchi.
Pero, claro las cosas requieren su tiempo. Suele pasar que las familias presionan para acelerar el proceso, "pero es mejor parar. Hay que esperar. Al principio, el niño es muy complaciente, quiere agradar, se quiere portar bien y luego va saliendo su naturalidad". En el tiempo de acoplamiento, la edad juega un papel fundamental: en los más pequeños es más rápido.

Este programa ha dejado en su tiempo de vida un buen balance de resultados. De hecho, califican de anecdóticos los fracasos, en un porcentaje muy inferior que en otros países. El primer año es el más duro, porque es el de los ajustes. No obstante, Aldaima recuerda que el acogimiento no se acaba cuando se incorpora el menor a la familia. Luego detrás hay un equipo de apoyo que realiza un seguimiento y que interviene en algunos momentos. El colectivo recuerda en que hay etapas en las que los niños se ponen más difíciles, como la adolescencia, y aparecen los choques de carácter.
Las acogidas tampoco son ajenas a la crisis económica. Básicamente cuesta más la captación. "Quizás no creo que sea tanto por el tema económico, como que la gente no está ahora mismo en esa disposición de un proyecto que implica tanto personalmente, que requiere un esfuerzo... Las personas tienen otras preocupaciones. Están pasando momentos de ajuste, de dificultad, de más horario de trabajo y de cambios. Esto requiere un momento de estabilidad, de sosiego, de estar muy bien en el núcleo familiar. Es una decisión de grupo. Entonces, hay que entender que en la  situación actual es más difícil que se dé esa circunstancia".

Vía granadahoy.com

Se buscan familias de acogida en Benalmádena

Bienestar Social pone en marcha una campaña informativa sobre el acogimiento familiar


El objetivo es captar familias que quieran acoger a menores de todas las edades que se encuentran en los diferentes centros tutelados por la Junta de Andalucía. Habrá charlas informativas hoy martes, el 27 de abril y el 3 de mayo.


El concejal de Bienestar Social del Ayuntamiento de Benalmádena, Francisco Salido, y la representante de la Asociación Hogar Abierto Paqui Montiel, han informado hoy en rueda de prensa sobre el inicio de una campaña dirigida a captar familias que estén en disposición y tengan voluntad de acoger a menores de todas las edades que se encuentran en los diferentes centros sociales tutelados por la Junta de Andalucía.

Paqui Montiel ha hecho un llamamiento a las familias benalmadenses a informarse para acoger a uno de estos menores. “Actualmente en Málaga hay 70 niños acogidos, pero hay muchos más esperando tener una oportunidad de llevar una vida en una familia de acogida que cubra todas sus necesidades afectivas y materiales. Desde la Junta de Andalucía se cubren todas las necesidades de estos niños y niñas en los diferentes centros en los que, pero es en un entorno familiar favorable donde deben crecer los niños”, ha afirmado.

Por su parte Francisco Salido ha recordado que durante la anterior legislatura en la que fue concejal de Bienestar Social se realizaron diferentes campañas en este sentido con muy buenos resultados “Queremos desde esta delegación recuperar con Hogar Abierto la estrecha colaboración que existía anteriormente y llevar a cabo este tipo de campañas que favorezca la integración y el acogimiento de menores por parte de muchas familias del municipio”, ha explicado el concejal.

“No me cabe duda de que la población benalmadense, que ha demostrado en muchas ocasiones ser solidaria, responderá a la llamada que desde Hogar Abierto se está llevando a cabo para acoger a estos menores”, ha añadido Salido.

Para que la labor de difusión resulte más efectiva, los días 24 de abril a las 18,30 horas en el Centro de Formación Permanente, el 27 de abril a las 18,30 horas en el Centro Social de Carola y, por último, el 3 de mayo a las 18,30 horas en el Centro Social de Béjar, se realizarán las terceras jornadas informativas. El objetivo es asesorar a toda la población del municipio sobre los pormenores del acogimiento familiar, “ya que muy cerca de nosotros hay niños y niñas separados de sus padres y madres que no tienen un verdadero hogar, necesitan cariño, seguridad y el estímulo que sólo una familia puede dar”


Vía guiadebenalmadena.com

miércoles

“PONLE EN TU LUGAR”

ALDAIMA PONE EN MARCHA LA CAMPAÑA “PONLE EN TU LUGAR” DEL 7 AL 13 DE MAYO

La Asociación Andaluza de Apoyo a la Infancia ALDAIMA pone en marcha la semana del 7 al 13 de mayo la campaña “PONLE EN TU LUGAR”, esta campaña utilizará como medio las redes sociales y su fin es conseguir que los seguidores de Facebook y Twitter cambien durante esta semana su foto de perfil por la de la imagen de campaña, haciendo más visible el mensaje del acogimiento familiar en internet.

"PONLE EN TU LUGAR" 
El slogan de “PONLE EN TU LUGAR” juega con el doble sentido de la frase, uno pide a nuestros seguidores que cambien su imagen de perfil por la nuestra y el otro busca que lugar se entiendo como hogar que es el verdadero sentido de la campaña, los más de 3.400 amigos que Aldaima tiene en las distintas redes sociales nos ayudarán a llegar a más gente, desde que Aldaima inicio su actividad en las redes sociales su crecimiento en seguidores ha sido espectacular teniendo un número muy amplio de “fans” no en vano Aldaima es una de las ONG con mayor número de seguidores en Facebook , esto ha ayudado a que la asociación sea más visible en internet, llegando a más hogares con interés por el acogimiento, por eso la campaña tiene como fin mismo el de captar a nuevas familias de acogida en Granada y el de mostrar a la sociedad las necesidad de muchos niños en situación de desamparo de ser acogidos, ya que en muchos casos por falta de familias interesadas pasan a vivir en centros de acogida. Si gracias a esta campaña se consigue que un niño pase a vivir con una familia de acogida, todo nuestro esfuerzo será recompensado enormemente, pero solo con conseguir que Granada conozca la situación de esto niños y llegue a más hogares el mensaje que Aldaima ha tomado como bandera,  En tu hogar hay un sitio para uno más, Tú también creces con ellos! nos daremos por satisfechos.

Por eso si tienes perfil en Facebook o eres twittero, por favor, la semana de 7 al 13 de mayo “PONLE EN TU LUGAR” ayudarás a muchos niños a formar parte de un entorno familiar y evitarás que crezcan en centro de acogida.

El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde

Familias prestadas


500 hogares acogen en la Comunidad Valenciana a niños desprotegidos para evitar que crezcan en centros de menores



El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde». Esta reflexión, atribuida al escritor alicantino Gabriel Miró, adquiere todo su dramatismo cuando hablamos de menores en situación de riesgo o desamparo. En la Comunidad Valenciana, 4.102 niños han requerido medidas de protección por parte de la Generalitat, 1.427 en la provincia de Alicante, 2.199 en la de Valencia y 476 en Castellón. Son víctimas de abandono, malos tratos, y ambientes relacionados con las drogas, la delincuencia o la indigencia, entre otras circunstancias adversas. La Conselleria de Justicia y Bienestar Social se hace cargo o bien de su tutela -situación que se produce cuando el menor es declarado en desamparo y se suspende la patria potestad-, o bien de su guarda. En este último caso, aunque los niños hayan pasado a ser responsabilidad de la Generalitat por voluntad de los padres, siguen conservando la patria potestad.
A falta de familia propia, es la Conselleria la que se encarga de velar por su cuidado, educación y bienestar a través de varios recursos. Uno de ellos es el ingreso en un centro de protección de menores. 1.255 niños están viviendo en estos momentos en alguno de ellos. No es la opción más recomendable, ya que la Administración prefiere que los menores en situación de vulnerabilidad puedan crecer y desarrollarse en un ambiente familiar. Otra opción es el acogimiento en casa de los abuelos, tíos, algún otro familiar directo o una persona allegada. Un total de 2.281 niños, más de la mitad de los menores con medidas de protección, han encontrado acomodo en este tipo de acogimiento. Se la considera la mejor alternativa, pero en algunas ocasiones no es conveniente, y en otras no hay nadie que quiera o pueda hacerse cargo de su crianza.
Hay un tercer recurso que se sustenta gracias a la existencia de personas con un inusual grado de solidaridad y sensibilidad. Se trata de las llamadas familias educadoras, o lo que es lo mismo, personas dispuestas a compartir con ellos su hogar, su tiempo y su vida cotidiana. Y no solo eso. También asumen que un día no muy lejano se marcharán. La mayoría se irá en adopción, otros con algún familiar que decide hacerse cargo de su cuidado, y los hay que, si las circunstancias cambian, volverán con sus padres biológicos. La Comunidad Valenciana cuenta en la actualidad con 575 familias educadoras, de las cuales 196 viven en la provincia de Alicante, 345 en la de Valencia y 34 en Castellón.

34 despedidas

En función del tiempo de permanencia, existen básicamente tres modalidades de acogimiento familiar: de urgencia, simple y permanente. El de urgencia pretende dar una respuesta rápida a la necesidad de acogida de menores que acaban de ser separados de su entorno familiar, y no hay suficiente información para evaluar el caso y adoptar la medida de protección más conveniente. El acogimiento simple también es siempre de carácter transitorio, pero no tiene el componente de emergencia del anterior. Se mantiene normalmente hasta la reinserción del niño en su propia familia o mientras se adopta otra medida de carácter más estable como puede ser, por ejemplo, la adopción. El permanente, sin embargo, supone en la mayoría de los casos el cuidado del menor hasta su mayoría de edad o hasta su independencia. Suelen tener más edad, lo que puede dificultar su adopción, y carecen de un entorno familiar al que poder volver.
Magnolia Murcia lleva trece años de experiencia en acogimiento de urgencia. Tiene dos hijas biológicas que contaban con 5 y 7 años en el momento en el que se convirtieron en familia educadora. Hasta la fecha han pasado por sus vidas un total de 34 niños de acogida. «Cuando me enteré de esta posibilidad me impactó. Decidimos intentarlo y nos enganchamos hasta el día de hoy. Durante todos estos años he tenido niños desde un día de vida, y la mayor que me han traído tenía 5 años. Siempre los he acogido con la misma ilusión. Ahora me han dado un bebé de días y cuando lo vi se me pusieron los pelos de punta de la emoción», relata. Por cosas del azar, Magnolia cuidó hace un tiempo a una hermana de este recién nacido. Con cinco meses, fue acogida por una prima suya que aceptó cuidar de ella.
En muchas ocasiones los ha tenido de dos en dos. De hecho, en estos momentos tiene al recién nacido y a una niña de 3 años. A pesar de haber sido tantos, los recuerda a todos y asegura que el cariño que sintió por cada uno de ellos continúa. «Cuando llega el día de la separación es duro, pero desde el principio sabes que no son para ti, y lo asumes. Lo único que quieres es que los nenes estén bien». La mayoría de los menores fueron dados en adopción o volvieron con sus padres. A veces el contacto continúa, como ha sido el caso de un niño rumano que retornó a su país. Después de siete años, sigue hablando con él y con su madre a través del 'skype'. Pero también recuerda, por ejemplo, a unos hermanos africanos a los que cuidó durante más de un año. Al final volvieron a su país, pero no tiene ninguna noticia de ellos. Es lo más habitual. Y lo saben.
En la Comunidad Valenciana, según datos de la Conselleria de Bienestar Social, hay un total de 576 niños extranjeros con medidas de protección, de los cuales 461 están en situación de tutela y 115 en situación de guarda. La mayoría de ellos llegaron a España acompañados de algún familiar, pero 192 vinieron solos.
Magnolia asegura que piensa continuar hasta que la edad se lo permita. «No imagino mi vida sin ellos» afirma. Y la emoción le hace callar.

Acogimientos múltiples

Alicia Sirvent es educadora infantil. En su trabajo conoció a un niño que estaba en acogimiento y en ese mismo momento supo lo que quería. «Pensé: 'esto es lo mío'. Lo tuve claro», afirma. Esperó a tener una mayor estabilidad con su pareja, porque la decisión es compartida, y cuando llegó el momento - hace ahora seis años- entró a formar parte del registro de familias educadoras de la Conselleria de Bienestar Social.
Tal y como establece el protocolo de actuación, asistieron a los cursos de formación y pasaron las entrevistas personales que forman parte del proceso de evaluación. «Solo comprueban que llevas una vida normal. No está relacionado con tus recursos económicos. De hecho, cuando nos dieron a nuestro primer niño vivíamos en un segundo piso sin ascensor en un bloque sin urbanización», relata Alicia. Se prestaron a ser familia educadora en todas las modalidades de acogimiento, y muy pronto los técnicos de Conselleria les llamaron con una propuesta. «Te hablan del niño, de sus circunstancias, y te dan tiempo para decirles si aceptas o no porque la decisión siempre es tuya. Cuando accedes, el primer paso es ir a conocer al niño al centro de menores o al piso tutelado donde suelen vivir los pequeños que se dan en acogimiento simple o permanente», explica.
Su primera experiencia fue el acogimiento simple de un niño de ocho años. Ha simultaneado todas las modalidades de acogida. Por urgencia ha atendido en cinco años a 13 menores. La mayoría son recién nacidos, con un periodo máximo de estancia de seis meses. Lo que se pretende es que estén lo menos posible en situación de provisionalidad. Solo se quedan mientras les buscan un recurso más estable. Pero, además, Alicia ha ido intercalando este tipo de acogimiento con los otros de mayor periodo temporal y más edad de los menores. Por eso casi siempre se le han juntado dos.
«Yo aparezco en sus vidas un tiempo y luego desaparezco. Cuando se van, te mentalizas de que ese es el mejor final. Piensas que por fin van a tener unos padres y una vida normal que les ha llegado un poco más tarde que a los demás, pero que al fin han acabado teniéndola. La despedida no es momento para la pena. Tiene que ser feliz para todos. El momento de la pena es otro. Y solo tuyo. Pero enseguida piensas que el siguiente niño te está esperando, y que merece la misma fuerza e ilusión con que acogimos al anterior», afirma. En la actualidad tiene una niña de 5 años en acogimiento permanente.

No siempre se dice adiós

Susana Pujadas es trabajadora social. Está soltera, y desde hace tres años tiene a un niño en acogimiento permanente. «Cuando llegó tenía 6 años y medio y al principio le costó adaptarse. Normalmente son niños que tienen una historia detrás muy dura. Él, por ejemplo, estuvo viviendo con su tía un año, pero le devolvió. Yo no tengo necesidad de que me cuente su historia. Si quiere hacerlo, le escucharé, si no quiere contar nada, que no lo haga. Es su decisión», afirma con rotundidad. Susana cuenta que al principio la llamaba por su nombre de pila, hasta que llegó un día en que le oyó decirle «mami». Su historia, aunque corta, le ha dejado un retraso de dos años con respecto a los niños de su edad, pero Susana cuenta que se encuentra plenamente integrado en el colegio porque sus compañeros son muy protectores con él. «Todos vienen con algo», relata con un ligero aire de tristeza.
El niño mantiene el contacto con sus abuelos biológicos, a quienes visita de vez en cuando. No es habitual que en estos encuentros también esté la madre de acogida. Lo normal es que le recoja un educador, le acompañe hasta donde se produzca la visita y después le lleve de regreso. Pero en este caso, Susana no solo está, sino que tiene una excelente relación con los abuelos. «La situación es un poco extraña. Él pegado a mí todo el tiempo, mientras sus abuelos nos hablan y nos preguntan cosas. Pero se le ve feliz», relata. Cierto día, en uno de esos encuentros, la abuela al despedirse le dijo: «Ya me puedo morir tranquila porque sé que está contigo».
El acogimiento permanente no es una adopción. En su caso es difícil que se produzca un reagrupamiento familiar. Pero la posibilidad, aunque remota, siempre está ahí. Susana es consciente de ello. «Si se tuviera que ir, le acompañará siempre una parte de mí, y yo me quedaré con todo lo que me ha dejado. Nosotros les damos muchas cosas, pero ellos nos dan mucho más. Ese tiempo que habrá sido nuestro no nos lo quitará nadie», apunta con una seriedad que parece destilar cierto temor. O quizás lo contrario. Asegura que para ella es como si fuera su hijo. Y para él, ella es su madre. No olvida ni un solo día decirle que la quiere.

Un lugar en tu casa. Un sitio en tu corazón

Asuntos Sociales busca en la provincia de Albacete personas dispuestas al acogimiento familiar


La Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, a través de sus Servicios Periféricos en Albacete, ha puesto en marcha una campaña itinerante de información y promoción del acogimiento familiar bajo el título "Un lugar en tu casa. Un sitio en tu corazón", que se va a desarrollar en el Claustro del Ayuntamiento entre el 9 y el 13 de abril.



La muestra tiene el objetivo de sensibilizar a la población y captar familias acogedoras.


La primera de las actividades previstas para este año, se inició el pasado mes en La Roda con la inauguración de una exposición de pinturas y fotografías realizadas por familias acogedoras y menores acogidos.

La muestra podrá visitarse hasta el próximo 13 del presente mes en el Claustro del Ayuntamiento, donde ese mismo día, a las 18 horas, tendrá lugar una charla informativa sobre el programa de acogimiento familiar.
Está prevista la presencia del alcalde de la ciudad, Valentín Bueno, de la concejala de Servicios Sociales y senadora, Belén Torres, y la coordinadora provincial de Sanidad y Asuntos Sociales, Carmen Navarro, profesionales del Servicio de Familia y de la asociación Mensajeros de la Paz, con quien existe un convenio de colaboración para apoyar este programa.

Itinerante


Tras La Roda y Villarrobledo, siempre de forma mensual, esta actividad llegará a otras localidades de la provincia de Albacete como Almansa, Caudete y Hellín.
Junto a la exposición y las charlas informativas, la campaña contempla la celebración de encuentros con colectivos profesionales sanitarios, educativos, así como diferentes colegios profesionales.
El acogimiento familiar (simple, con carácter de urgencia o permanente, en función de su duración), es un recurso social que ofrece una familia alternativa a la de origen a aquellos menores que, por diversas razones, no pueden convivir con la suya propia.
Se trata de proporcionarles la posibilidad de vivir durante un cierto tiempo en un ambiente familiar complementario al suyo donde recibirán el cuidado, la atención y la educación necesaria para garantizar el desarrollo armónico de su personalidad.

A finales de 2011, formaban parte del programa de acogimiento familiar en la provincia de Albacete un total de 193 menores y 163 familias.

SE MANTIENEN ESTABLES SOLICITUDES Y ADOPCIONES A PESAR DE LA CRISIS

Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia, registra más solicitudes de adopción que niños tutelados tiene


El director general de Asuntos Sociales, Igualdad e Inmigración de la Consejería de Sanidad y Política Socialde la Región de Murcia, Leopoldo Navarro, ha afirmado que "hay muchas más solicitudes de adopción que niños tenemos, ya que no hay un equilibrio entre el perfil de éstos y el que demandan los solicitantes de adopción".

En concreto, ha explicado Navarro a Europa Press, el tramo de edad con más niños tutelados por parte de la Comunidad es el de 6-12 años y, sin embargo, donde más solicitudes se registran es en el tramo por debajo de los seis años; algo, a su juicio, "perfectamente comprensible porque si quieres tener un niños, cuanto más pequeño mejor".

Al respecto, ha dicho entender las necesidad que tienen los padres, aunque reconoce que se fijan más en las necesidad que "tenemos de que esos niños puedan tener una familia".

Sin embargo, Navarro ha dejado claro que la crisis no ha repercutido de manera negativa en las familias adoptantes, al mantenerse "más o menos" estable el número de solicitudes como de adopciones.

"La crisis no ha repercutido en las adopciones, aunque es posible que haya influido en que hayamos tenido que acoger a algún niño más, un caso determinado de que la gente se ha visto agobiada porque no podía sacar a los niños adelante y se ha tenido que intervenir, pero no ha habido una incidencia especial", ha reiterado, para después poner de manifiesto la solidaridad de la sociedad murciana en este sentido.

El objetivo principal, ha resaltado, es que los niños "vuelvan con sus familias biológicas y si es posible, que estén con las familias extensas, hermanos de los padres, abuelos, tíos", aunque hay que diferenciar aquellos casos en los que a la familia se le ha retirado por temas de malos tratos o abusos.

MÁS DE UN MILLAR DE MENORES TUTELADOS

Entre los programas con los que se trabaja, destaca el de Acogimiento Familiar de Urgencia y Diagnóstico, más conocido como 'Familias Canguro', de acogimiento temporal de niños con edades hasta los seis años, que evita su institucionalización mientras se realiza el proceso de diagnóstico y valoración de los menores, necesario para su adopción.

Los niños incluidos en este programa proceden tanto de progenitores que han manifestado su renuncia a ellos y su consentimiento para la adopción, o porque no existe posibilidad de que el menor vuelva a su entorno familiar por las características propias de las mismo.

También pueden ser incluidos en el programa niños en situación de guarda temporal a petición de los padres o menores cuya tutela corresponde a la Administración y sus condiciones de salud no hacen aconsejable su internamiento en un centro.

En la actualidad, la Consejería de Sanidad y Política Social tiene tutelados un total de 1.314 menores que, o bien se encuentran en centros, o bien con familia extensa (parientes), familias ajenas o en programas de acogimiento temporal, en el que está incluido el de 'Familias Canguro'.

El resto de menores se encuentran dentro de los programas de acogimiento temporal ACOFAMT, de acogimiento especial, MENA para los menores extranjeros no acompañados que llegan a la Región, y Familia Canguro.

 

jueves

198 familias recibieron en 2011 a 247 niños
Crece la cifra de menores en desamparo que
necesitan ser acogidos en hogares navarros 
198 familias recibieron el año pasado 247 niños y niñas, cinco MÁS que en 2010

El Gobierno foral lanza una campaña para sensibilizar a la sociedad y captar personas que se unan a la iniciativa
 
El número de menores que fueron acogidos en el seno de familias navarras por situación de desprotección severa o desamparo aumentó en 2011, pasando de 242 menores de 2010 a 247.
PAMPLONA. El incremento de familias dispuestas a acoger a niños y niñas temporalmente fue menor, de 96 familias en 2010 a 198 familias en 2011. Por ello, el Gobierno de Navarra ha iniciado una campaña de sensibilización e impulso del acogimiento con el objetivo de informar a los ciudadanos navarros, así como captar familias que colaboren en la acogida.

Como señaló ayer en rueda de prensa la consejera de Política Social del Gobierno de Navarra, Elena  Torres, "el bienestar de muchos menores depende de que una familia les acoja de forma temporal y les proporcione cuidados, estabilidad y cariño, que acepte las condiciones del régimen de acogimiento y los orígenes de los niños, y que esté dispuesta a favorecer la relación del menor con su familia de origen". Asimismo, añadió que "no se trata de establecer una competición con la familia biológica, sino de trabajar junto a ella".

Tras señalar que en Navarra hay 183 plazas en acogimiento residencial, Torres apuntó que no hay lista de espera de menores que necesitan ayuda, ya que "Navarra dispone de recursos para atenderles desde la Administración Pública", pero indicó que "el número va en aumento tanto por razones económicas como de otro tipo, por lo que el objetivo es disponer de lista de espera de familias dispuestas a acoger ya que un entorno familiar estable es la mejor terapia posible". El director del servicio de Protección y Promoción a la Infancia y Adolescencia, Carlos Gimeno, apuntó que "la campaña tiene un carácter de permanencia, con acciones a largo plazo".

Entre ellas, explicó Gimeno, "se han llevado a cabo iniciativas en redes sociales que permitirán compartir la experiencia de familias acogedoras, además de la opinión de expertos y del mensaje de los propios responsables del departamento". La creación de un grupo en Facebook, la apertura de una etiqueta en Twitter y un espacio en Youtube o el inicio de un blog en euskera y castellano sobre acogimiento familiar en Navarra, son algunos ejemplos de las acciones que se llevarán a cabo.

Asimismo, se pondrá en marcha una plataforma de formación a través de la red para aquellas familias que decidan atender a los menores, y se realizarán conferencias, charlas, cursos y congresos para informar a quien lo desee. Posteriormente, los interesados participarán en un curso técnico para profesionales y familias. Por último, se valorará y seleccionará la idoneidad de los solicitantes. La familia acogedora debe ser valorada como idónea por el negociado de Acogimiento Familiar y Adopción Nacional de la Dirección General de Familia, Infancia y Consumo.


Via noticiasdenavarra.com

lunes

74 'familias canguro' velan en la Región de Murcia por 245 menores tutelado

Este programa de acogimiento temporal de niños evita su institucionalización, mientras se realiza el proceso de diagnóstico y valoración de los menores, necesario para su adopción
La consejera de Sanidad y Política Social, María Ángeles Palacios, mantuvo un encuentro con una treintena de familias murcianas que participan en el Programa de Acogimiento Familiar de Urgencia y Diagnóstico, más conocido como 'Familias Canguro', y destacó la labor social, humana y solidaria que llevan a cabo.

'Familias Canguro' es un programa de acogimiento temporal de niños con edades comprendidas entre los cero y los seis años, que evita su institucionalización, mientras se realiza el proceso de diagnóstico y valoración de los menores, necesario para su adopción.
Los niños incluidos en este programa proceden tanto de progenitores que han manifestado su renuncia a ellos y su consentimiento para la adopción, o porque no existe posibilidad de que el menor vuelva a su entorno familiar por las características propias de las mismo. También pueden ser incluidos en el programa niños y niñas en situación de guarda temporal a petición de los padres o menores cuya tutela corresponde a la Administración y sus condiciones de salud no hacen aconsejable su internamiento en un centro.

En cuanto a la red de familias canguro existente en la Región de Murcia, desde que se puso en marcha este programa en el año 2005 y hasta el día de hoy, está formada por un total de 74 familias que se han hecho cargo o lo hacen en este momento de 245 menores. Las familias participantes pasan un proceso de formación complejo que garantiza que el cuidado que van a prestar al menor es el adecuado y muestran su disponibilidad para acoger a un niño en cualquier momento que sea necesario.

Palacios destacó que la formación de estas familias no solo está dirigida a los cuidados que debe recibir el menor, si bien es cierto que ese es el objetivo prioritario, garantizar la seguridad y el bienestar de ellos, también, dijo, “se trabajan aspectos emocionales importantes que ayudan a estas familias a poder separarse de los bebés después de un periodo de convivencia”.

1.314 menores tutelados
Por otra parte, hay que señalar que en la actualidad la Consejería de Sanidad y Política Social tiene tutelados un total de 1.314 menores que, o bien se encuentran en centros, o bien con familia extensa (parientes), familias ajenas o en programas de acogimiento temporal, en el que está incluido el de ‘Familias Canguro’.

El mayor número de menores tutelados (748) permanece en acogimientos temporales con familia extensa, le siguen los menores internados en centros de la Región (233) y los acogimientos con familia ajena (227). El resto de menores se encuentran dentro de los programas de acogimiento temporal ACOFAMT, de acogimiento especial, MENA para los menores extranjeros no acompañados que llegan a la Región, y Familia Canguro.

Vía laverdad.es edición Murcia

viernes

DE PROFESIÓN MADRE DE ACOGIDA

Noticias.com Abril 2011

En España ya hay profesionales que cobran por acoger a niños tutelados. "Los niños crecen más en una familia que en los centros", asegura una experta.

Idoia tiene tres hijos biológicos, pero vive con cuatro niños y, a veces, con cinco. Esta vasca de 49 años es madre de acogida profesional. Cobra un sueldo de la administración por alimentar, cuidar y educar a niños tutelados. En su caso, un chico de 10 años al que llamaremos Manuel y, de forma intermitente, algún bebé de acogida urgente.

Idoia, trabajadora social de formación, buscaba la manera de reincorporarse al mundo laboral, tras dos décadas cuidando de sus hijos. Le estaba costando dar el paso, cuando escuchó en la radio que la diputación de su provincia (Guipúzcoa) buscaba profesionales dispuestos a trabajar de forma remunerada acogiendo temporalmente a chicos tutelados.

Idoia cobra de la administración por cuidar de un preadolescente y de un bebé tutelados “Me gustaba la idea de ayudar a alguien con necesidades especiales y pensé que la experiencia le vendría bien a mi familia". A casa de Idoia llegó Manuel. Tenía 7 años y arrastraba un duro pasado familiar. La convivencia no ha sido siempre fácil. Al disfuncional comportamiento de Manuel hubo que sumar los reproches de los hijos biológicos, que tuvieron que aprender a compartir el tiempo, el afecto y la atención de su madre. Pese a todo, Idoia describe que el proceso de acogida está siendo bonito y que la clave está en la comunicación.

En España aún son pocos los acogedores profesionales como Idoia . A penas una docena en Guipúzcoa, otros tantos en Andalucía... Pero, ahora Cataluña inicia la selección de un millar de profesionales para un trabajo similar. Y Asturias estrena un proyecto piloto. El acogimiento profesionalizado es la apuesta de los expertos que trabajan con menores en desamparo, quienes esperan que la nueva ley de protección a la infancia impulse la figura de las familias de acogida profesionales. Manuel vivirá en casa de Idoia mientras su familia siga sin poder prestarle una atención digna. A diferencia de los adoptados, Manuel sigue en contacto con sus padres biológicos, a quienes ve de vez en cuando.

El Gobierno ultima una ley que regulará la figura del acogedor de niños profesional. Las Comunidades Autónomas son las que asumen la tutela de aquellos menores cuyos progenitores no están en disposición de hacerlo. según los expertos, se impone el acogimiento familiar como el modelo ideal para el desarrollo de los menores de hogares truncados.

Impulsar las acogidas familiares. La madre de acogida de Manuel considera las residencias de tutela un mal menor.

En la Comunidad de Madrid, la directora del área de familia, Paloma Martín, mantiene que el acogimiento familiar es su prioridad.. Es una de las regiones más avanzadas en este modelo. Madrid aún no cuenta con acogedores profesionales, pero ensaya una fórmula híbrida que son los "acogimientos de urgencia". Varias familias reciben una asignación para cubrir los gastos de un bebé y se comprometen a estar disponibles para acogidas las 24 horas del día.