C/ Recogidas 24, Portal B, Escalera B, 2ºB. 18002 Granada, Tlf: 958 25 52 03, e-mail: asociacion@aldaima.org

lunes

Más de 230 menores en desamparo son retirados en un año de sus familias

La Junta tramitó en 2008 más de medio millar de expedientes de acogimientos de niños en centros · En una treintena de casos se actuó de forma urgente al existir una situación de riesgo inminente para la vida del niño

Cuando un menor se encuentra en una situación de desatención de sus necesidades básicas o de riesgo vital, la Administración activa toda una serie de mecanismos para protegerle. Por ejemplo, si un niño llega a un hospital de la capital con signos evidentes de haber recibido una paliza en casa, se encenderán todas las alarmas y se actuará rápidamente: la Junta declarará su desamparo provisional urgente y asumirá su tutela. El año pasado, la Junta de Andalucía asumió la tutela de un total de 231 menores en nuestra provincia. Pero sólo en algunos casos se trataba de situaciones en las que hubo que actuar con urgencia, pues los casos en los que existe riesgo vital para el menor no suelen superar al año la treintena, según precisaron fuentes del Servicio de Protección de Menores de la delegación provincial de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Cuando no existe ese peligro inminente para la integridad del niño, se inicia un procedimiento de desamparo ordinario.El número de tutelas de niños asumidas por la Junta el año pasado en Granada es uno de los datos que desvela un informe sobre menores elaborado este año por el Observatorio de la Infancia en Andalucía. De las estadísticas de dicho estudio se desprende que Granada registró el 17,7% de los casos de menores declarados en desamparo y que, por tanto, fueron objeto de protección el año pasado en la comunidad autónoma. Las provincias donde más menores acabaron siendo tutelados por la Junta fueron Sevilla (con 267) y Málaga (con 256), mientras que el total de menores tutelados en la comunidad fueron 1.305. Cuando se declara el desamparo de un menor, una vez estudiado el caso, la Administración puede aplicar distintas medidas de protección, como el acogimiento familiar (por el que se integra al niño en una familia que no es la constituida por sus padres biológicos o tutores), el acogimiento residencial (que supone el ingreso del menor en un centro) o la adopción.En Granada, durante el año pasado, la Junta tramitó 511 de los 2.334 expedientes de acogimiento residencial registrados en Andalucía, así como 103 de los 694 acogimientos familiares. En los ingresos de niños en centros, Granada, junto a Málaga, fueron las provincias con más acogimientos de este tipo. En cuanto a las adopciones nacionales, en Andalucía se contabilizaron en 2008 un total de 433 solicitudes y se constituyeron 139, 28 de ellas en nuestra provincia.Con respecto a las adopciones internacionales, en Granada se tramitaron 89, o lo que es lo mismo, un 9% del total andaluz. Y es que la mayor parte de los 962 expedientes de adopción internacional tramitados en Andalucía el año pasado se realizó en Sevilla (266), Málaga (185) y Cádiz (181).Por otro lado, el informe elaborado por el Observatorio de la Infancia detalla, dentro de las actuaciones judiciales con menores, las intervenciones llevadas a cabo por la unidad de policía adscrita al Área de Protección de Menores. Sus agentes intervinieron -acompañando a los funcionarios de la Junta- en todos aquellos casos en los que hubo que acudir al domicilio familiar, al hospital o al centro escolar para recoger al niño objeto de protección. Esta unidad policial llegó a realizar un total de 146 traslados de menores que por alguna circunstancia debían ser objeto de protección (bien por desamparo familiar o por estar sujetos a medidas de reforma). Los miembros de esta unidad especializada instruyeron además una quincena de atestados por distintas infracciones con chavales implicados que no habían cumplido aún la mayoría de edad en 2008. Sólo uno de esos atestados estuvo relacionado con malos tratos. Hubo además tres casos de atentados contra la libertad sexual (abusos o agresiones sexuales) y tres casos de abandono de menores.El uso de niños para mendigar es una práctica prohibida y con alcance penal. La unidad intervino en dos situaciones en las que adultos utilizaban a menores para pedir limosna por las calles de la ciudad. El absentismo escolar también dio trabajo a la policía autonómica en 2008. Fueron tres casos de niños que faltaban como norma a su centro escolar en los que tuvieron los agentes que intervenir y realizar los correspondientes informes de cara a la adopción de las medidas pertinentes. La unidad policial adscrita al área de Protección del Menor también actúa cuando en los centros de menores de la Junta de Andalucía se producen enfrentamientos o se desatan conflictos entre los internos. Este tipo de problemas motivó una docena de actuaciones el año pasado.Los agentes de esta unidad sólo recibieron en 2008 tres denuncias relacionadas con la protección de la infancia y detuvieron a una docena de personas con relación a los servicios incluidos en el área de Protección del Menor.En cuanto a los menores implicados, un total de 25 figuraron como víctimas o autores en las diligencias policiales tramitadas por la comisión de determinados delitos.

http://www.granadahoy.com/article/granada/498067/mas/menores/desamparo/son/retirados/ano/sus/familias.html

martes

SE BUSCAN FAMILIAS DE ACOGIDA


La joven, con el primer niño que acogió dentro del programa de Aldaima. L.O.


La asociación Aldaima llama a los granadinos a sumarse al programa de acogimiento urgente, que sólo cuenta con doce hogares en toda la provincia


Aldaima busca familias que estén disponibles de forma inmediata para cuidar a niños que viven con padres que no les pueden dar el cuidado adecuado para su crecimiento, ya sea por su adicción a las drogas, por el descuido en la higiene del hogar o por problemas de pareja, entre otras cuestiones. La asociación de apoyo a la infancia llama a los granadinos a sumarse al programa de acogimiento urgente, creado y financiado por la Junta, ante la escasez de familias apuntadas –doce en toda la provincia–. "Cualquier persona adulta puede acoger siempre que cumpla unas evaluaciones psicológicas y sociales y realice cursos para aprender a abordar a los pequeños", cuenta la psicóloga Pilar Jiménez González, coordinadora del proyecto en Aldaima, entidad que gestiona la iniciativa autonómica en toda Granada.Entre los doce hogares apuntados se encuentran "parejas jóvenes, abuelos y mujeres que viven solas", quienes suelen recibir cada cierto tiempo a pequeños de hasta 6 años que "necesitan calor familiar". Los ´peques´ permanecen con su ´segunda´ familia un máximo de nueve meses, tiempo que puede reducirse si se solucionan los inconvenientes de sus padres biológicos. "La mayoría de los niños tiene padres adictos. No son malas personas, pero les falta responsabilidad para cuidarlos", detalla Jiménez. Al detectar estas situaciones, la Junta les retira la custodia y ejerce la tutela del menor, situación que intentan que dure lo menos posible ya que ponen a disposición de los progenitores sus servicios sociales para atenderlos y reconducir su situación. Desde que reciben al pequeño, las familias de acogida cuentan con el apoyo de Aldaima y la Junta. La entidad ofrece asesoramiento permanente y, en el caso de bebés, presta cochecitos, cunas de viaje y todo los elementos necesarios para el cuidado del menor. Y el Gobierno autonómico destina 750 euros a las familias de acogida para ayudarlos en los gastos. Pero la mayor recompensa, asegura Pilar Jiménez, no se cuantifica; "las familias quedan encantadas. Sufren un poco cuando se van, pero saben que han hecho un acto solidario muy útil". Aldaima gestionó el acogimiento urgente de 21 menores desde la firma del convenio con la Junta, en abril de 2008. El de urgencia es una modalidad especial aplicada a chicos que precisan una intervención inmediata. La peculiaridad de estas familias acogedoras reside en que deben estar disponibles las 24 horas, todos los días del año, porque en cualquier momento pueden recibir una llamada de la Delegación para la Igualdad y Bienestar Social reclamando su colaboración.
La Opinión de Granada.

sábado

Ponencia en la Semana del Acogimiento Familiar en la Comunidad Valenciana

“Acoger a niños y niñas en situaciones socio-familiares difíciles: una oportunidad. ¿Para quien y para qué?F. Javier Romeu Soriano. Conselleria de Bienestar Social. Familia Educadora”
“Usted en el País de Nunca Jamás”
(Obra en tres actos)
ACTO I: Usted
Antes que nada quisiera dedicar unos minutos a hablarles de ustedes. Y de mí,
por supuesto. No es que yo les conozca. Pero si consigo hablarles algo que
ustedes hayan experimentado y que, además, les sea útil quizás recuerden
mejor esta pequeña charla.
Porque seguro que acierto si les digo que ustedes han vivido, o están viviendo, o
alguna vez vivirán una situación difícil, una adversidad.
Simplemente porque la vida no es fácil. A veces la vida nos hace la puñeta.
La adversidad a veces se nos presenta de golpe y nos deja KAO. Un ser querido
que se va; un trabajo que se esfuma; una enfermedad inesperada… Otras veces
la adversidad es más suave pero pertinaz y nos agota, nos consume. No es que
la vida nos tumbe sino que no podemos con ella. El desencuentro con alguien
importante para nosotros; un excesivo estrés; la precariedad económica…
Pero también es seguro que hemos tenido y tendremos la capacidad de
rehacernos de los golpes de la vida y de retomar nuestro camino…”a pesar de
los pesares”.
A esta capacidad los expertos le llaman resiliencia. Resiliencia es un “palabro”
(no será palabra hasta que la Real Academia de la Lengua la acepte como tal)
que pueden ustedes traducir por algo así como “resistir y rehacerse”.
Es la capacidad del ser humano de reponerse y retomar su desarrollo a pesar de
sufrir o haber sufrido una situación adversa.
Pero es más fácil entenderlo con un ejemplo sacado de la naturaleza. Cuando
una ostra no puede expulsar alguna sustancia extraña que se ha introducido en
su interior acaba envolviéndola en capas de nácar que ella misma produce para
suavizar su roce.
Pues bien, los estudios dicen que nuestra (la de los seres humanos) resiliencia a
la adversidad depende básicamente de tres cosas.
La primera, y no muy difícil de adivinar, es de que dispongamos de una serie de
RECURSOS EXTERNOS o apoyos.
Necesitamos, por ejemplo, un sustento mínimo. Un mínimo descanso, una
alimentación suficiente, un sitio donde vivir,… Las organizaciones que rehabilitan
“niños soldados” saben que la primera fase de la recuperación consiste en
permitir que el niño o niña duerman, descansen, se alimenten… Pero llevado a
un ámbito más normal y de nuestra cotidianidad… casi seguro que alguna vez
alguien nos han prestado dinero; o nos han dejado un coche; o nos han cuidado
a los niños simplemente para que podamos descansar. O incluso hemos sido
acogidos por alguien.
Necesitamos también experiencias y modelos para afrontar la adversidad. ¿Qué
habría hecho mi padre en mi situación?¿Qué harías tú? ¿Qué hice yo en
situaciones parecidas?
Y cuando estamos bloqueados, paralizados, necesitamos oportunidades,
ocasiones, coyunturas. En uno de sus libros el psicoterapeuta norteamericano
Bill O´Halon cuenta en 1970 decidió suicidarse. Era un joven hippy que soñaba
con dedicarse a la poesía. Estaba deprimido y sin oriente. Decidió compartirlo
con sus escasos amigos y despedirse. Los dos primeros le escucharon, le
comprendieron e incluso le reconocieron que ellos también lo harían si tuvieran
valor. Su tercer y última amiga sin embargo le escucho y luego le hizo una
propuesta. Tenía dos tías ancianas que tenían una granja que no podían
mantener. Cuando murieran ella la heredaría. Le ofreció que fuera a vivir a la
misma. Podría escribir, aislarse del mundo y vivir de lo que cultivara. El acepto.
Aguantaría hasta que las ancianas muriesen. Durante los años que pasaron
hasta ese momento Bill se interesó por el sufrimiento humano y ahí decidió
estudiar psicología o psicoterapia. No le ayudó ni ser comprendido ni un
profesional. Le salvó una oportunidad.
Pero sobre todo necesitamos algo más que tampoco depende exactamente de
nosotros. Necesitamos que alguien nos mire de forma especial. Importarle a
alguien. Porque si no le importamos a nadie ¿para qué resistir?. Necesitamos
sentirnos conectados o vinculados a alguien.
La segunda cosa que nos ha ayudado, ayuda y ayudará a resistir y rehacernos
es disponer de una serie de RECURSOS INTERNOS. ¿Cuáles son estos
recursos?
En primer lugar, la capacidad y habilidad de pedir ayuda. Parece fácil pero no lo
es. Se necesitan grandes dosis de humildad para pedir ayuda. Y la humildad es
una virtud poco de moda en los tiempos que corren.
Me encanta cuando los niños más pequeños que viven en el centro de menores
donde trabajo se acercan y me dicen casi sin saber hablar: ¿Me llevas a tu
casa? No se “cortan ni un duro”. Pero no ofenden.
La capacidad de reír. No hay nada más liberador como el sentido del humor.
¿Quién no se ha descubierto compartiendo recuerdos graciosos y anécdotas en
un tanatorio o un cementerio? El humor nos conecta y nos permite ver la
realidad de otra forma. Viktor Frankl escribió “No hay prácticamente nada como
el humor en la existencia humana que le permita a una persona mantener la
distancia de manera tan clara”
SEMANA DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR EN LA COMUNITAT VALENCIANA (22 al 28 de junio de 2009)
“Acoger a niños y niñas en situaciones socio-familiares difíciles: una oportunidad. ¿Para quien y para qué?
F. Javier Romeu Soriano. Conselleria de Bienestar Social. Familia Educadora”
Y también necesitamos en los malos momentos contar, narrar, nuestros
problemas, nuestras penas, nuestras vidas. Quizá no nos solucione mucho pero
nos sentimos mejor cuando contamos nuestra vida.
Otro recurso que nos ayuda es la comprensión de lo que nos ocurre. Conocer el
porqué no evita el sufrimiento pero lo hace más llevadero. Porque si a la
adversidad se le añade la ignorancia y la incertidumbre el sufrimiento se
multiplica.
Mucha gente aguanta también transformando su sufrimiento. A veces no
conseguimos entenderlo, a veces no conseguimos expresarlo. Pero lo podemos
elaborar, transformarlo. ¿En qué?. En arte. Escribiendo, pintando,
componiendo… Muchos artistas tienen historias personales y familiares difíciles.
Porque no todo se puede expresar abiertamente, directamente. A veces
necesitamos vías indirectas para expresar nuestro sufrimiento.
Y finalmente muchas veces hemos superado la adversidad saliéndonos de
nosotros mismos, es decir, trascendiéndonos. Me olvido de mi y me centro en ti
o en él. Si la adversidad viene a por mi y yo no estoy en mi sino fuera de mi, la
adversidad me atenaza menos.
Y acabaré con la tercera y última fuente de resiliencia: el SENTIDO, o mejor
dicho, el sentido desde una perspectiva histórica.
Lo que me pasa no solo me pasa POR algo. Lo que me pasa me pasa PARA
algo. Puedo pasarme horas y horas pensando “¿Por qué está enfermedad?”
pero probablemente me ayude más plantearme ¿Para qué esta enfermedad?.
Conociendo el porqué puedo sobrellevar mejor la adversidad pero conociendo el
para qué puedo elevarme por encima de la misma adversidad.
Porque lo más importante que tenemos los que estamos aquí no es nuestro
dinero, ni nuestra inteligencia, ni nuestro prestigio. Lo más importante es nuestra
historia. Personal. Intransferible. Única.
De nuevo Frankl… “La novela que todos vivimos sigue siendo un logro creativo
incomparablemente mayor que la que alguien haya podido escribir”.
ACTO II: Ellos, los Niños Perdidos
Ahora que ya hemos hablado de nosotros estamos en mejores condiciones para
que les hable de ellos. De “los niños perdidos”. Si leen “Peter Pan” de J.M.
Barrie encontraran este diálogo entre Wendy y Peter Pan:
-¿Pero dónde vives ahora?
-Con los niños perdidos.
-¿Quiénes son ésos?
-Son los niños que se caen de sus cochecitos cuando la niñera no está
mirando. Si al cabo de siete días nadie los reclama se los envía al País
de Nunca Jamás para sufragar gastos. Yo soy su capitán.
-¡Qué divertido debe de ser!
-Sí -dijo el astuto Peter-, pero nos sentimos bastantes solos. Es que no
tenemos compañía femenina.
-¿Es que no hay niñas?
-Oh, no, ya sabes, las niñas son demasiado listas para caerse de sus
cochecitos.
Porque en realidad yo sólo quería a informarles que no sólo existen “niños
perdidos” en el País de Nunca Jamás. Aquí, en Valencia, en Alicante y en
Castellón también tenemos “niños perdidos”. Se han caído del carrito, de su
familia y tienen que vivir en pequeñas islas de Nunca Jamás.
Son niños que en la partida de ajedrez de su vida no ha habido una buena
apertura. La primeros movimientos no han sido los más afortunados.
Básicamente su infortunio consiste en que sus padres no saben, no pueden o no
quiere atender sus necesidades. ¿Les parece poco adversidad?
¿Qué necesitan entonces?
¿Se acuerdan?
¡Lo mismo que ustedes y que yo!. No son marcianos. Porque mientras no se
demuestre lo contrario los niños son seres humanos. Incluso los y las
adolescentes son seres humanos, aunque a veces dudemos de ello. ¿O no?
Por tanto necesitan lo mismo que usted cuando se enfrenta al infortunio:
disponibilidad de recursos externos; adquisición de recursos internos y encontrar
el sentido de su historia.
Podemos intentar ofrecerle todo esto llevándoles al País de Nunca Jamás, pues
si lo recuerdan allí los Niños Perdidos se le pasaban estupendo. Los niños de los
centros de protección también tienen muy buenos momentos, se lo pasan bien,
juegan, estudian….
Pero además los Niños Perdidos se sentían solos, ya que nadie los reclamaba, y
además necesitaban… cuentos. Los Niños Perdidos no saben contar cuentos.
Peter Pan se acercó a casa de Wendy para escuchar cuentos que contar a sus
compañeros.
Por eso cuando un niño de un centro comienza a salir con una familia dice “hoy
viene MI familia”. O lo que es lo mismo. Esa es la familia que viene a por MI (y
no a por ti). Y también… ¡¡Yupi!! ¡Alguien me reclama! Y me contará cuentos,
me llevará a la ferieta; jugaré a la videoconsola… Y esto les transforma. Se lo
aseguro.
No es que los centros de menores no sean un buen recurso de protección.
Admiro a mis compañeros educadores y educadoras que hacen todo lo que
pueden y más, pero cada cosa es lo que es y no lo que quisiera ser.
Un centro intentará aproximarse a una experiencia familiar pero nunca será una
familia. Por tanto, además de centros de menores necesitamos familias. Familias
normales. Como las suyas o la mía. Con sus defectos y sus virtudes.
En definitiva :¿Por qué acoger a un niño?
Pues simplemente porque están ahí. Aunque no nos guste reconocerlo existen y
están ahí.
A veces parece como si las familias educadoras hayan inventado al niño
acogido. “Se aburría y se ha buscado un niño para entretenerse”. No es así.
Ni son héroes ni son villanos. Son familias que descubrieron que no lejos de
aquí había una isla de Nunca Jamás y se brindaron, al menos, a contarles
cuentos a un o unos Niños Perdidos.
Pero ¿Para qué acoger a un niño?
Pues ya se pueden imaginar.
Para que se sienta digno de ser querido.
Para darle oportunidades.
Para que tenga experiencias normales, como cualquiera de nuestros hijos.
Para darle modelos distintos a los que tuvieron.
Para enseñarles a reír y a reírSE.
Para ayudarle a entender su situación y entenderSE.
Para ayudarle a ayudar a otros.
Para que descubra que la vida tiene sentido.
En definitiva para darle la oportunidad de retomar el desarrollo que tenían que
haber tenido y no tuvieron.
O de otra manera: para enderezar la partida de ajedrez de la vida.
Y una más: para ayudarle a envolver de nácar la dureza de su vida y construir
una hermosa perla.
Alguno se preguntará ¿Y por qué una familia con la que vivir y no unos papás
CON TODAS LAS DE LA LEY?
Pues por dos cosas.
La primera porque precisamente no en todos los casos de niños separados de
sus padres se cumplen todas las condiciones que la ley marca para la adopción.
Y en segundo lugar porque estos niños (como usted y como yo) no quieren unos
padres distintos. Simplemente quieren que sus padres sean distintos, es decir
que se comporten de manera diferente.
ACTO III: Usted y ellos
A estas alturas ustedes ya estarán temiendo que les pida que acojan a niños en
su familia. Nada más lejos de mi intención.
Siempre he mantenido que el acogimiento familiar no es una solución. El
acogimiento familiar es un problema gordo con el que intentamos solucionar un
problema más gordo.
Pero no les negaré que es un problema. Hay momentos duros. Difíciles.
Por lo tanto el acogimiento de un menor para usted es una perfecta oportunidad
para… ¡complicarse la vida!
Por eso esta historia sólo tiene tres finales posibles:
Primer final.
Ustedes deciden no hacerme caso, y piensan ofrecerse a acoger a un menor o
menores. Yo ya les he avisado. Pero al menos entonces acuérdese de esta
charla y repasen lo que necesitarán para resistir y rehacerse. ¿Se acuerdan?.
Yo en particular les recomiendo especialmente mucho sentido del humor, mucha
perspectiva y muchas orejas de confianza a su alrededor dispuestas a escuchar
durante horas y horas sus historias.

Segundo final.
Muy probablemente no es su momento para acoger pero ¿puede acercarse al
País de Nunca Jamás de vez en cuando a contarles cuentos a los Niños
Perdidos? Si tiene algunos ratillos averigüe dónde está la isla más cercana y
pregunte si necesitan algo. Llevar a un niño de un centro a ver una peli y a tomar
un helado es un miniacogimiento que puede ser autorizado por el director del
mismo (si lo considera oportuno).
Le aseguro que tiene sentido facilitar a un niño o niña experiencias normales
gratificantes. Sólo debe tener cuidado. Es posible que el niño o niño acaben
metiéndosele en el corazoncito.
Tercer final. Si su vida es tan complicada en estos momentos que no puede
hacer ni lo primero ni lo segundo, no se preocupe. También puede ayudar. Y
mucho más de lo que usted se cree. Si lo que ha oído o leído le ha parecido
interesante… ¡cuéntelo!.
Ayúdenos a transmitir a la sociedad que estos niños existen. Y viven entre
nosotros. ¿Le parece poco?.
Y para que vea que se lo queremos poner muy fácil… si la superioridad no lo
desestima esta charla estará a su disposición en Internet o me la pide
(romeu_jav@gva.es). Bájela y mándesela a todo aquel que usted piense que le
puede interesar. O porque quizá quiera acoger o simplemente porque está
pasando una situación difícil.
Muchas gracias.
Valencia, Burriana y Elche – Junio de 2009
F.Javier Romeu Soriano
Conselleria de Bienestar Social
Familia Educadora

domingo

FOTOS ENCUENTRO URGENCIA 2010




martes

CONCLUSIONES DE LA REUNIÓN DE TRABAJO

Nos acompañan y participan en esta reunión de trabajo diecisiete familias acogedoras de urgencia.

Previamente se pide a algunas de ellas, que escriban sus testimonios para tener material para reflexionar sobre la fase de la despedida en estas jornadas.

Y se procura que sean testimonios que describen diferentes formas de desacoplamiento en función de la medida posterior que se adopta: en función de que los menores se reintegren con su familia, vayan con familia extensa, vayan con una familia adoptiva o tengan que ingresar en un centro.

De todas las fases de la acogida temporal, “la despedida”, es la fase que más nos afecta nivel emocional, por lo debemos encontrar la manera más eficaz de despedirnos de los menores que acogemos; la que menos afecte a los menores, y la que procure las mejores sensaciones (si es posible) a la familia acogedora.

Después de la lectura de los testimonios de las familias, se trabaja en grupo sobre ciertos aspectos y se extraen, entre otras las siguientes conclusiones:

Se requiere mucho esfuerzo e implicación de las familias en esta tarea; pero este trabajo ha tenido sentido (en pocos meses se ha dado una respuesta a menores que estaban en situación de riesgo).

Por lo tanto es una medida de éxito; pero exigente para las familias y para los profesiones que intervienen en el proceso.


Similitudes que observan las familias asistentes entre las experiencias que se narran:

1- Las cuatro familias que han dado sus testimonios, califican estas experiencias como experiencia gratificantes.
2- En las cuatro experiencias ha estado implicada toda la familia acogedora: la tarea de la acogida ha sido un objetivo común para todos sus miembros; ha enriquecido la vida familiar.
3- El papel de los hijos de los acogedores en estos procesos ha sido muy relevante: éstos han ayudado a que los menores se adapten antes al entorno familiar, han servido de modelo de comportamiento a los menores acogidos, y han ayudado a los acogedores a realizar material que formará parte de la caja de la historia de vida de estos niños y niñas.
4- Las familias que se han hecho cargo de estos niño y niñas de forma estable después del acogimiento de urgencia (sus padres, familiares, o familias preadoptivas), han agradecido y reconocido la gran labor que han hecho las familias acogedoras.
5- Incluso durante el periodo de acogimiento, las familias biológicas de los menores acogidos, a través de la técnico que ha supervisado las visitas familiares, han querido trasladar su agradecimiento a las familias acogedoras de urgencia, por cuidar tan bien de sus hijos; pues semana a semana, han ido viendo como su hijos han ido creciendo en todas las áreas.


Elementos que han ayudado más en la fase de la despedida, a estas familias.

1. La información sobre el momento en que finalizará el acogimiento y se adoptará otra medida. Este dato les permite a los acogedores preparar a todos los miembros de la familia y a los menores acogidos para la despedida, y planificarla.
2. El permitir a las familias acogedoras participar y opinar sobre el plan de desacoplamiento.
3. El trasladar personalmente a las familias o a los responsables que se van hacer cargo posteriormente de los menores: las características de éstos, sus hábitos, sus avances dentro de la familia, sus peculiaridades, etc.
4. El ofrecimiento de las familias que se van hacer cargo posteriormente de los menores, de ponerse, en algún momento, en contacto con los acogedores de urgencia y ofrecerles información de como están estos menores.


CONCLUSION FINAL

Las familias acogedoras de urgencia piden: que se programe siempre un periodo de desacoplamiento, y que puedan mantener contacto directo en esta fase, con las familias que se van hacer cargo de forma estable de los menores, incluso aunque los menores hayan sido bebes; porque las familias acogedoras de urgencia entienden, que no han terminado del todo su tarea, si no hacen un traslado correcto de la información relevante de los menores, a sus padres biológicos (si es posible), o los familiares que se haga cargo de ellos, o a sus futuros padres adoptivos.




EN GRANADA A 24 DE ABRIL DE 2010

TESTIMONIOS FAMILIAS DE URGENCIA 2010

RELATO 1
Algo que Contar:
Somos una familia de acogida, es decir, que tenemos una especial vocación por los niños y en especial por los más necesitados. Todo empieza cuando conocimos la asociación ALDAIMA una organización de ayuda a la infancia con la que comenzamos esta, más que recomendable experiencia.

Actualmente formamos parte del banco de familias acogedoras en la modalidad de URGENCIA, del cual han pasado por nuestra casa cinco niños y otros tantos en otras modalidades. Para esta familia, el acoger niños ha supuesto aprender más de los demás, y hacernos eco de las necesidades de los más pequeños. Tenemos dos hijas biológicas de 17 y 9 años. Ellas han crecido en este ambiente de acogimiento de niños y son el motor que nos impulsa a seguir acogiendo, puesto que ellas lo piden y se sienten bien con más niños en nuestro hogar.

El acogimiento de urgencia es una modalidad en la que se necesita de nosotros en cualquier momento y hora del día para recibir a un niño en nuestro hogar cuya retirada de su familia o del ambiente en el que se encuentre, y por las razones que sean, es como su nombre indica "Urgente". Nuestra familia está abierta a recibirle durante un periodo de 6 a 9 meses. Los cinco niños que han pasado por nuestra, casa se da la circunstancia de que han vuelto con su familia biológica o extensa, esto es con abuelos por ejemplo. Esto ha sido en cierta manera para nosotros como un regalo, porque hemos seguido en contacto con ellos, con los que nosotros seguimos y seguiremos llamando -"nuestros niños"-. En cuanto a nuestras hijas biológicas podemos decir que han apreciado junto con nosotros valores como el respeto, compartir, la solidaridad y el valor fundamental: el amor a los demás.

El primer niño nos llegó en junio del 2008 y estuvo con nosotros 7 meses. Decimos de él que fue un niño muy cariñoso y muy sensible con el que nos reímos mucho. El se adaptó muy pronto a nuestra casa, aprendió sin dificultad las pautas de comportamiento elementales como los horarios, normas de higiene, alimentación etc.; Fue muy feliz con nosotros y nosotros con él. De repente nos comunican de ALDAIMA que el niño tiene familia en Alemania y que lo reclaman. Con sinceridad debemos de decir que fue una noticia agridulce, agria porque veíamos que la estancia del niño llegaba a su fin y eso es lo que peor se lleva. Y dulce porque el pequeño retornaba a la que era su familia extensa: abuelos, tíos, primos, hermanos; mejor no podía haber ocurrido. En enero de 2009 una tía biológica del niño vino desde Colonia (Alemania) a llevárselo, pero el destino quiso que el acoplamiento del pequeño con su “tita” fuese en nuestra casa, ALDAIMA influyó en esa decisión debido al arraigo que tenía el menor con nosotros, lo que nos permitió poder entablar amistad con la familia. El 24 de Enero del 2009 Tía y niño partieron para Alemania desde el aeropuerto de Málaga, pero seguimos el contacto con él y su familia con los que hablamos al menos una vez al mes y nos mandan fotos, cartas etc.

Aunque el niño habla el alemán su tía le sigue hablando en español para que no lo pierda o no le deje de sonar, ella le dice que aquí tiene a su familia española y que la etapa de su vida que pasó aquí no debe de olvidarse nunca. Nuestro deseo es ir a verle algún día a su casa en Colonia. En fin, una experiencia para no olvidar jamás.

En febrero nos llaman para dos niñas hermanas de diez meses y de dos años y medio. Estuvieron poco tiempo pero fueron unos meses muy duros debido a la complejidad de las niñas en parte por las circunstancias y ambiente en que vivían, motivo éste que origina la retirada. Pero poco a poco veíamos como iban cambiando, ellas se sentían queridas y con sus más y sus menos su mejoría se iba haciendo patente por días. El caso es que estas dos niñas también retornaron con su familia extensa, retorno y acoplamiento que se llevó a cabo muy rápidamente, un buen trabajo por parte de la asociación ALDAIMA y la unidad de protección de menores. No supimos más de ellas y a menudo nos preguntábamos que sería de las niñas; de repente otro regalo, recibimos una llamada de ALDAIMA en la que se nos comunica que la familia en la que se encuentran las niñas, quieren saber de nosotros. Una gran noticia sin duda, nos pusimos en contacto con la familia y nos contaron que estaban muy agradecidos por habernos hecho cargo de las niñas y que ese tiempo no debería de olvidarse, que le hablaban de nuestra familia para que no se olvidaran, incluso pudimos volver a hablar con ellas por teléfono oír de nuevo sus voces y pudimos comprobar que están muy bien y siguen estando felices como lo fueron aquí, una alegría como pueden imaginarse. También en este caso seguiremos teniendo contacto con estas niñas y su familia nos pide que vayamos a visitarles.

En julio de 2009 de nuevo nos llaman desde ALDAIMA para el acogimiento de dos hermanos de siete meses y cuatro años. La adaptación con estos niños fue muy complicada en particular con el pequeño debido a su carácter nervioso muy inquieto y dificultad para dormir. De nuevo la constancia la paciencia y el cariño se convierten en la mejor medicina y tratamiento para ir haciéndole cambiar sus hábitos. Fue un niño que lloraba constantemente y sufrimos mucho con él en parte viéndole como se sentía mal por no poder dormir por sus nervios y ansiedad. Con el mayor no hubo problema ya que congenió con una de nuestras niñas la cual y sin ella saberlo le enseñó muchísimo, este niño era noble y cariñoso, sensible y de temple educado. Estuvieron otros siete meses en los que vimos su evolución, sobre todo el pequeño que se fue como un bebé normal con unas pautas de comportamiento normales para su edad, pero eso si: "risueño como el que más" a todas horas reía y reía y no paraba de hablar con esa media lengua que tenía. Nos acordamos mucho de estos niños ya que de ellos aprendimos mucho. Estos niños volvieron con sus padres biológicos y de repente otro regalo: sus padres pidieron conocernos y que fuéramos nosotros quien le entregásemos a sus hijos conjuntamente con la trabajadora social de ALDAIMA. Para nosotros fue un emocionante y no menos emotivo y entrañable momento ver como esos padres recuperaban a sus hijos, también hubo lágrimas. Se dice que la historia se hace repetitiva y comprobamos que así es, de nuevo esta familia nos invita a que sigamos teniendo contacto con los niños para que no perdamos este lazo que hubo durante este tiempo que permanecieron con nosotros. En la actualidad seguimos hablando por teléfono con ellos y con sus padres lo que nos llena de alegría.

Queremos dar un especial agradecimiento a la asociación ALDAIMA por permitirnos haber tenido estos cinco niños y darnos la oportunidad de participar en este programa en el que tuvimos el privilegio de aprender más acerca de los niños y poder ayudar y ser ese instrumento en la tarea de hacerles felices. También a nuestras hijas que sin ellas saberlo han sido la mejor herramienta para el desarrollo de esta feliz misión, con su comportamiento y su ejemplo ha servido para ayudar a la educación de los niños. Esta familia sigue y está abierta a los acogimientos y anima a otras familias a que se una a este noble proyecto. Nuestro testimonio, en resumen es, que recibes infinitamente más de lo que das, los niños son un regalo de Dios por lo que merecen el mayor de nuestros respetos.

Un cordial saludo de esta familia.


RELATO 2

Bueno, nosotros éramos una familia de lo más normal, y digo éramos porque ya no lo somos. Un día decidimos que era el momento de realizar uno de nuestros proyectos como familia y ese era el de convertirnos en Familia Acogedora. Nuestros hijos habían crecido, el trabajo nos dejaba tiempo y teníamos ilusión.

A partir de ese momento comenzamos a vivir otra vida, en la que siempre tiene que haber un “hueco disponible” para albergar a esas personitas que tanto necesitan de nuestra familia. Tener el “hueco disponible” quiere decir que tienes que estar preparado para que en cualquier momento llegue alguien a ocuparlo, pero que también en cualquier momento tenga que abandonarlo.

Desde el momento en el que recibes el aviso de que un niño o niña necesita de tu familia, llega a casa y se instala, nosotros sabemos que es el momento de comenzar a despedirse, de saber que se marchará, de ser consciente de que todos los pasos que va a dar son pasos hacia adelante en su vida. Nuestra familia es un puente en ese camino que va a recorrer y nuestro trabajo consiste en que ese puente sea lo más sólido posible y lo más maravilloso que seamos capaces de construírselo, sabiendo que al final de este puente está el resto de su vida.

Nuestra primera experiencia comenzó hace justo un año, el 21 de Abril de 2009 llegaba a casa María (así la llamamos en casa) solo tenía tres días de vida .Para mí, como madre, se me hizo muy duro al principio, tenía sentimientos muy encontrados, pensaba en su madre( no podía evitarlo). A partir de ese momento comenzamos a trabajar en casa la posibilidad de que se marchara en cualquier momento. Si no hacíamos esto desde el principio nuestros hijos podían llegar a pasarlo muy mal si ocurría pronto. Les contamos que su madre no podía cuidarla y por eso estaba en casa, pero que en cualquier momento estaría bien y vendría a por ella.

Cuando llegó ese momento tres meses después nuestros hijos estaban muy orgullosos de lo bien que habían cuidado a María y de lo contenta que se iba a poner su madre cuando la viera. Se acuerdan mucho de ella, ven las fotos de nuevo, nosotros también, pero sabemos que sus padres la adoran, que es feliz y que ese es el otro lado de su puente.

Nuestra segunda experiencia no se parecía en nada a la primera. Dos hermanos Alex y Ana, de 2,5 años y 15 meses. Nuestra casa se convirtió en un “loquero”. Nuestros hijos tienen 8, 6 y 5 años. Ahora si fuimos conscientes de lo importante que era trabajar la despedida porque los lazos se hicieron muy fuertes entre ellos y nosotros. Su vida con nosotros se prolongó durante 7 meses, durante los cuales siempre estuvimos sobre aviso por si se producía la marcha ya que desde el primer momento parecía iba a ser una estancia breve.

Un día de finales de Enero se produjo la llamada, se marcharían en breve, y su destino era BARCELONA.

En ese momento lo primero que se nos vino a la mente fue ¿como vamos a hacerlo? Es muy complicado despedirse de alguien en 5 minutos y si ellos volaban hasta Barcelona no podríamos hacerlo de otra forma.

Nosotros pensamos que sería mejor si acompañábamos a los niños nosotros mismos hasta Barcelona y así lo propusimos a Aldaima. Nuestra propuesta fue bien recibida y así lo preparamos.

Les empezamos a hablar del viaje, de lo bien que lo pasaríamos. Que iban a llegar a un colegio nuevo, ya que su destino ha sido un centro allí, con muchos niños y seños y que allí iban a vivir a partir de ahora.

Ana con solo 22 meses no era muy consciente, pero Alex con 3 años si sabía lo que iba a pasar. Antes ya era muy cariñoso, pero desde ese momento todo el día se lo pasaba a besos con todos, repetía mil veces “ mamá te quiero”, él sabia que se estaba acabando, y sabía que no nos volveríamos a ver .Nosotros también lo sabíamos.

Organizamos el viaje, billetes, hotel, etc. Muy triste comprar billetes de ida para cinco y de vuelta solo para tres.

El día de la partida ya tenían su maleta preparada en ella habían puesto lo que querían llevarse y menos ropa, querían poner de todo. El cuento que leíamos más a menudo y que era el favorito, un muñeco regalo de su mejor amigo del cole, las fotos de nuestras excursiones, en fin, ellos si saben hacer una maleta.

Para ellos fue muy divertido volar en avión, para nosotros un montón de sentimientos todos revueltos.

La llegada al centro igual, para ellos algo nuevo, gente nueva, pero para nosotros revoltijo de emociones. Como nos permitieron quedarnos con ellos buena parte de la tarde nos dio tiempo a esa despedida física que tanto nos preocupaba y la verdad fue genial.

Ellos se quedaron muy contentos en su nuevo hogar y nosotros intentando pensar, por delante de todo, que ya habíamos llegado al final de ese puente del que hablaba al principio.

La vuelta a casa nos produjo mucha añoranza al ver sus cositas por ahí, para nuestros hijos a sido más fácil porque el centro nos ha permitido comunicarnos con los niños por teléfono y eso nos ha ayudado.

Ahora miramos “el hueco” y esperamos que si algún niño o niña lo necesita seamos capaces de ofrecérselo, porque nosotros crecemos más despacio como familia cuando “el hueco” está vacío.

RELATO 3

Hola, me llamo Sandra y voy a contar mi historia y la historia de mi familia, la cual durante un tiempo también fue la historia y la vida de un pequeño, un pequeño que se llama José.

Para explicar como vivimos en casa el desacoplamiento de nuestro primer niño de acogida me tengo que dirigir al principio de el acontecimiento, ya que sino puede perder sentido.

Nos llamaron por teléfono una mañana. Era una retirada de un menor, el primero que acogíamos. Toda la familia nos sentíamos preparados y lo teníamos muy claro, el programa de urgencia nos parecía perfecto para ayudar a estos niños.

Mi cuerpo temblaba de emoción, empezaríamos a participar y para nosotros seria lo más importante que hemos hecho nunca. Corriendo lo prepare todo y nos personamos en menores para recoger al chiquitín.

Firmamos la documentación y un señor de la unidad de menores que nos había tocado, por cierto muy simpático, fue en busca de el niño con otra Señora. Juan de Dios y yo nos mirábamos muy emocionados y de pronto apareció. Jamás olvidare esa primera imagen, ese cuerpecito encogido en brazos de extraños para el, su mirada era indescriptible, el rechazo hacia nosotros estaba asegurado.

Le dimos los juguetes que le habíamos llevado y el no mostró interés, solo cerraba sus ojitos, los cerraba por que así pensaba que iba a despertar de esa pesadilla, ya que él no entendía por que le habían separado de sus papas. Antonio tenía dos añitos y una madurez que no correspondía con su edad seguramente por lo que le había tocado vivir, venia con un kilt; un kilt de supervivencia.

Cuando nos lo llevamos a casa eran las tres de la tarde y al llegar, le calenté la comida y no quería comer, entonces le ofrecí todo lo que podía haber que se comiera en casa, pero solo se balanceaba y cerraba los ojos y decía repetidamente: ma, ma, ma.

Así que cogí y me fui al súper con él; yo cogía cosas y le preguntaba, enseguida supe lo que si y no quería, volvimos a casa y me senté con él. Yo le pegaba bocados a cositas que habíamos comprado poniendo cara de que estaba muy rico, pero me miraba como diciendo… “que no me hace ni pizca de gracia”.

Esa noche conseguí que se tomara una loncha de jamón York gracias a mis hijos, pues empecé a descubrir que con ellos si quería relación, así que lo deje todo un poco en manos de mis hijos.

Por la noche, el pobre estaba perdido, no bajaba la guardia, sus ojos se cerraban del sueño pero el se resistía, así que también hubo que utilizar estrategias para que pudiera descansar; al final cayo rendido.

Por la mañana todo estaba oscuro, todavía no habíamos levantado las persianas y escuchamos su vocecita en la cuna muy alegre diciendo: -¡MAMA…PAPA!. Enseguida subimos las persianas y al vernos, volvió a cerrar los ojitos y se llevo una gran decepción, seguía en ese mal sueño.

Nos costo que se hiciera a nosotros y nosotros a él, pero como todo al final lo conseguimos.

Empezó a querernos muchísimo y nosotros a él. Hicimos rutinas juntos, se empezaron a cubrir sus necesidades; hizo descubrimientos nuevos; empezaron a gustarle cosas que no le gustaban, etc.

Poco a poco se convirtió en uno más. Él tenía visitas con sus padres biológicos, las cuales por lo que fuera cesaron durante unos meses, así que mas se unió a nuestra familia.

Al cabo del tiempo volvió a ver a su madre y todo iba bien, parecía que podría volver con ella, así que lo fuimos preparando, pero no fue así; al tiempo otra vez dejo de verla y se propuso un acogimiento preadoptivo; el cual era más difícil de explicarle.

Cuando llevaba casi nueve meses en casa, me llamaron, diciéndome que ya había padres adoptivos para José, que pronto se marcharía, así que pregunte por el proceso del desacoplamiento, y lo primero que me dijeron fue que la familia no era de Granada y que se tendría que ir en el mismo día.

Yo me enfade muchísimo y rompí a llorar, ¡Dios mío!, me vino la imagen de cuando vino a casa; otra vez un cambio brusco para él, y además yo me sentiría culpable, pues el podía creer que lo abandonábamos.

No sabía como arreglar esta situación, pues, ¿quien era la valiente que seria capaz de exponer esta situación a la Junta de Andalucía y Aldaima?, se lo dije a Emilia, mi trabajadora social, que por favor entendieran que era un niño, que no comprendería la situación, por que él había adquirido una estabilidad emocional, unas rutinas, una tranquilidad.

Tenía miedo a que el pequeño sufriera un retroceso, un parón a nivel psicológico. Pase unos días realmente mal, pero al final, volvió a llamarme Emilia y me dio un poco de luz y oxigeno, el desacoplamiento ya no seria de esa forma tan brusca.

El conocería a sus padres adoptivos de forma gradual, podría compartir esos momentos con nosotros, y podría irse haciendo a ellos.

Sus papas verían como se comía el yogurt: no le gustaba nada frió, había que meterlo unos segundos en el microondas; sabrían cuales eran sus cosas favoritas, conocerían el parque donde él jugaba. Lo que le impresionaba, lo que le daba miedo, y yo podría estar explicándoles a sus padres todo…, todo sobre su hijo.

Me pareció genial, así que mi actitud cambio. Más tarde llego el momento y conocí a la familia de Antonio, compartimos todo lo que necesitaban saber. Él se sentía seguro, pues yo estaba a su lado y se iría adaptando a ellos.

RELATO 4

EN PLENO PROCESO DE DESACOPLAMIENTO
(Entregamos a María el día 30 de abril)


Hacemos balance de la experiencia y quisiéramos en primer lugar agradecer la oportunidad que se nos dio para poder participar en el “Programa de Acogida Urgente”.

Nos consta el esfuerzo que supone mantener programas sociales que cubran las carencias de los más frágiles de nuestra sociedad, los menores, y también sabemos de la implicaciones personales que no siempre dan sus frutos, aunque, el que la sigue la consigue.

Uno de los aspectos a destacar de nuestra participación ha sido el conseguir que toda nuestra unidad familiar tuviera un objetivo común,”había que hacer lo más grata posible la estancia de María en nuestra casa”. Debíamos entender que la Unidad Tutelar actuaba ante una evidente situación de riesgo o desatención. El sentimiento solidario surgió sin esfuerzo desde el primero al último de nosotros.

María ha agrandado nuestro universo con sensaciones desconocidas. Nos ha enseñado a valorar lo que somos y tenemos. Nuestras vidas se han enriquecido por haber sentido en todos los poros de nuestra piel la sensación de ser útiles. Dicho lo cual, es evidente que renunciar a esto nos debería costar media vida.

Pues no. ¿Por qué? Porque nuestra función estaba clara desde el principio. El día 13 de abril cumplió un año de convivencia con nosotros María. La vida ha hecho que no pueda retornar con su familia biológica y que su futuro inmediato esté ligado a una familia preadoptiva.

Nosotros hemos asistido al encuentro de María con su nueva familia y os aseguramos que eso sí debería estar entre las siete maravillas del mundo. Nos sentimos muy felices de haber contribuido a que se produzca. Nuestra labor está finalizando y la fuerza para desacoplarnos es la misma que tuvimos en el acoplamiento, pensar, (y lo subrayamos) por alguna vez en los demás y no solo en nosotros.

María no tendría un futuro mejor si no distinto con nosotros, pensar lo contrario sería pretencioso, María va a sufrir un cambio que no va a entender y nuestra mirada y nuestra calma la van a ayudar.

Ya estamos invitados para su segundo cumpleaños y como premio por nuestro hacer, creemos que está bien, pues esto nos ayudara a despedirnos de María.

viernes

LAS FAMILIAS RECIBIRAN MAS AYUDAS POR ACOGER A MENORES EN DESAMPARO


La delegada de Igualdad se reunió ayer con padres que tienen acogidos a estos niños para agradecerles su labor y realizó un llamamiento a la solidaridad

La Delegación de Igualdad de la Junta de Andalucía ha realizado en 2008 "una importante inversión" para conseguir que los centros de acogida de menores se parezcan cada vez más a una casa. El personal que trabaja en ellos trata de que los niños que se encuentran internados tengan una asistencia lo más 'familiar' posible. Sin embargo, los menores necesitan el entorno de un hogar y sus "afectos", aunque sea de forma temporal. Lo dijo ayer la delegada de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Magdalena Sánchez, quien señala que la meta de la institución autonómica es que "no haya niños en los centros y conseguir que estén todos con una familia de acogida". La delegada realizó estas declaraciones con motivo de los actos del Día Internacional de la Familia, que se conmemora hoy pero que la Junta de Andalucía celebró ayer con antelación. Magdalena Sánchez se reunió ayer con varias familias que tienen niños acogidos en Granada. Según los datos que aportó la responsable provincial de Bienestar Social, actualmente hay 300 menores en centros granadinos y un número similiar acogidos por familias. La finalidad del encuentro fue reconocer la labor de estos padres, una tarea "encomiable aunque no deja de ser dura". Para incentivar esa generosa prestación social, la Junta está tratando de aumentar la ayuda económica a las familias. Aunque ahora la cuantía de esa ayuda ronda los 300 euros, se está trabajando para ampliar tanto la dotación como el número de familias que se benefician de ella. La delegada precisó que el objetivo último no es la supresión de los centros de acogida, "que tienen que existir porque hay situaciones temporales en las que los niños no pueden estar con familias", pero sí que estén en ellos el menor tiempo posible. La presidenta de la Asociación Aldaima, Cecila Cuéllar, manifestó también ayer que, hace diez años, cuando la asociación empezó a trabajar para impulsar el número de familias de acogimiento, había muy pocos padres dispuestos. Ahora, diez años después, ha consegudio tener una bolsa de 30 familias.

miércoles

ACOGIMIENTO PROFESIONALIZADO

La definición y requisitos del acogimiento profesionalizado se encuentran legislados en la
ORDEN de 11 de febrero de 2004. http://www.juntadeandalucia.es/boja/boletines/2004/39/d/updf/d4.pdf

Artículo 7. Acogimiento simple o permanente con familia acogedora profesionalizada.

1. El acogimiento simple o permanente en familia acogedora profesionalizada se formaliza con personas físicas inscritas en el Registro de Solicitantes de Acogimiento y Adopción de Andalucía y que hayan sido calificadas para este acogimiento remunerado por la Comisión Provincial de Medidas de Protección.

2. La finalidad de este acogimiento es atender de manera cualificada las necesidades básicas y específicas del menor, en un ambiente familiar adecuado, durante el tiempo necesario, y conforme a los criterios establecidos en el plan de integración familiar y social del menor.

3. Las familias acogedoras profesionalizadas deberán reunir, además de los requisitos establecidos con carácter general para el acogimiento familiar simple o permanente, los
siguientes requisitos específicos:

a) Al menos una de las personas acogedoras deberá acreditar una formación adecuada para asumir el acogimiento de menores con necesidades especiales, debido a su enfermedad
grave, trastorno de conducta, discapacidad física, sensorial o psíquica, procedencia de la inmigración, o menores que precisen apoyo especial debido a los malos tratos o abusos sexuales sufridos.

b) La persona acogedora o un miembro de la pareja acogedora, en su caso, mantendrá la disponibilidad necesaria para la atención y cuidado de estos menores.

jueves

DESCRIPCIÓN DE LA ENTIDAD

DATOS DE LA ENTIDAD.

NOMBRE: ALDAIMA. Asociación Andaluza de Apoyo a la Infancia.
DIRECCIÓN: c/ Recogidas, nº 24, portal B, esc.B, 2ºB. 18002 – Granada.
TELÉFONO: 958-255203.
FAX: 958-255203.
E-MAIL: aldaima@terra.es / http://www.aldaima.org/

FECHA DE CONSTITUCIÓN Y FORMA JURÍDICA.

Acta Fundacional de la Asociación: 9-febrero-1998:

ORIGENES DE LA ENTIDAD

La Asociación se creo con la intención de poner en funcionamiento un equipo multidisciplinar que impulsara los Acogimientos Familiares en la provincia de Granada, y para llevar a cabo proyectos de prevención e intervención en maltrato infantil.
La Asociación “Aldaima”, está habilitada como Institución Colaboradora de Integración Familiar por Resolución de 24 de Noviembre de 1.998, y está inscrita en el Registro de Entidades, Servicios y Centros de Servicios Sociales con el número AS.ATNI / E / 3.054.
Desde Aldaima se han desarrollado, entre otras, las siguientes funciones:

- captación de familias para acogimientos de menores con necesidades especiales,
- formación y asesoramiento psicológico a futuros acogedores,
- preparación de los menores para su incorporación en la nueva familia,
- servicios de asesoría legal,
- seguimiento individual y apoyo continuado a cada grupo familiar, etc.
- seguimiento y apoyo psicológico en acogimientos preadoptivos e intervención en crisis de familias adoptivas.

FINES.

Promover y realizar funciones de mediación en la Integración Familiar y Protección de Menores.

EXPERIENCIA EN EL SECTOR


La Asociación Andaluza de Apoyo a la Infancia Aldaima, cuenta con un Equipo Técnico multidisciplinar integrado por profesionales con amplia formación y trayectoria profesional en el campo de la intervención psicosocial con menores y familias (psicólogas, trabajadores/as sociales, abogada y educadora familiar). Contamos con una experiencia de 10 años en la realización de proyectos relacionados con el área de atención al menor.



domingo

MAS DE 400 MENORES ESTAN BAJO LA TUTELA DE LA JUNTA EN GRANADA

Unos 420 menores están acogidos en la provincia de Granada a las distintas medidas incluidas en el sistema de protección de la Junta de Andalucía, según la Delegación de Igualdad y Bienestar Social.La mayoría de esos 420 menores que se encuentran bajo tutela de la Junta son adolescentes de 16 ó 17 años, al ser esa franja de edad la de los inmigrantes menores de edad que intentan acceder a la provincia por el litoral, según los datos facilitados a Efe por la Delegación de Igualdad y Bienestar Social de la Junta.Para el acogimiento residencial -ingreso en centros de protección-, la provincia de Granada cuenta con 23 centros residenciales que suman 394 plazas, aunque no todas están cubiertas.En acogimiento familiar -otra de las modalidades incluidas en el sistema de protección de la Junta- se encontraban el año pasado 300 menores, 170 de ellos en familia extensa y 130 en ajena.Según la delegación, durante el año pasado fueron 56 los menores que encontraron familias acogedoras y 147 las familias a las que la Junta les hizo un seguimiento por tener a algún niño a su cargo.Las familias acogedoras reciben ayuda económica para la atención de esos menores a fin de que no les suponga un sobrecoste, ha explicado la delegada de Igualdad y Bienestar Social, Magdalena Sánchez, que ha subrayado el hecho de que cada vez sean más las familias granadinas que deciden acoger.Hay tres tipos de acogimiento familiar: el preadoptivo, que derivará necesariamente en adopción, el temporal, el de urgencia y el permanente.En cuanto al número de adopciones, la provincia cerró el año pasado con 28 nacionales y 46 internacionales, en su mayoría de Rusia (17), seguida de China (12), Etiopía (7) y Kazajstán (3).Por otra parte, de entre los programas dirigidos a la detección y prevención del maltrato infantil, la Junta cuenta con un teléfono de atención a la infancia que atendió durante el año pasado 64 casos de violencia a menores, de los que 35 están en investigación, cuatro se saldaron con la declaración del niño en desamparo y 25 se derivaron a servicios sociales para su tratamiento a través de los equipos de tratamiento familiar.Estos equipos, que se encargan de detectar situaciones familiares conflictivas para ayudar a las familias a resolver estos problemas, atendieron el año pasado a 625 menores, según los datos de la Delegación de Igualdad y Bienestar Social.
http://granadadigital.com/index.php/sociedad_gr/44-granada/148907-efe