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viernes

ACOGIMIENTO FAMILIAR PROFESIONALIZADO: VIDEO REPORTAJE

Reportaje sobre Acogimiento Familiar Profesionalizado en España. Emitido por Informe Semanal de RTVE el día 10 de Octubre de 2009.

LA MEJOR FAMILIA, BIOLÓGICA O NO

El Supremo dictamina que el interés del niño dado en acogida prima sobre la vuelta con sus padres naturales - Falta reforzar la asistencia social a hogares con problemas
Cuando la Administración le quita a un padre o a una madre la tutela de un hijo porque no se ocupa bien de él y lo entrega a una familia de acogida, ¿qué se debe hacer cuando pasa el tiempo? ¿Devolverlo con los padres si son capaces de cuidarlo? ¿Dejarlo con la familia de acogida en la que está integrado? Los jueces no se ponían de acuerdo, y las sentencias que se han dictado en estos últimos años han sido contradictorias. El Supremo ha puesto ahora un poco de orden. Dice que por encima de todo está el interés del menor y que éste no necesariamente pasa por mantener los lazos biológicos. La sentencia ha decidido que Susana (nombre supuesto) se quede con su familia de acogida, con la que lleva viviendo seis de sus ocho años, porque es lo mejor para ella.
Algunos menores, como el niño del Royo o Piedad, han pasado sus cortas vidas entre familias de acogida, residencias estatales y su propia familia biológica. Para intentar evitar esto, en 2007 se modificó la ley. Los padres naturales no tienen ya todo el tiempo de mundo para reivindicar que quieren volver a estar con sus hijos si los han perdido. El plazo termina dos años después de que la Administración asuma la tutela. Pasado este tiempo, sólo los recuperarán si la Administración lo decide. Esta modificación de la ley fue el primer paso del nuevo criterio que ahora confirma el Supremo: no todo es la biología.
Los problemas de Susana empezaron poco después de nacer. El bebé fue ingresado en el hospital por malnutrición cuando tenía sólo dos meses de edad. Ya entonces los servicios sociales recomendaron a los padres, con escasa formación y habilidades, que la llevaran a un Centro de Atención a la Infancia para hacerle un seguimiento. No lo hicieron, pero, al menos en ese momento, la abuela paterna supervisaba un poco la marcha de la casa y las comidas.
Dos años después, los servicios sociales detectaron que nada funcionaba bien en ese hogar. Tenían problemas con la organización doméstica, con la alimentación, el bebé no tenía horarios lógicos y, además, los padres no se llevaban bien. Los informes hablan de "rumores" de que la madre, Dolores H. S., se dedicaba a la prostitución y jugaba a las máquinas. La Junta de Castilla-La Mancha asumió la tutela de la niña el 2 de abril de 2003.
La madre no quería entregar a Susana. Estuvo desaparecida varios meses. El padre murió el 7 de julio de ese año y el 5 de agosto, finalmente, Dolores entregó a su hija a las autoridades. A partir de ese momento, la Administración no la dejó ver a su hija. En septiembre lo pidió formalmente, a través de un abogado. Le negaron la posibilidad de visitarla argumentando que durante un mes y medio no había mostrado "ningún interés en verla".
Dolores tiene un leve retraso mental. Procede de una familia de bajos recursos, no ha ido a la escuela, apenas sabe leer y escribir, tiene problemas para hacer la compra y gestionar el dinero de la casa. Y no sabía muy bien cómo educar a la niña. Pero quería estar con ella. Acudió a los tribunales mientras Susana empezaba una nueva vida con una familia de acogida. Las autoridades judiciales, que están de acuerdo en que cuando la Administración asumió la tutela esa medida era necesaria, discrepan sobre lo que pasó después.
Un juzgado de primera instancia de Toledo dijo a la madre, en julio de 2005, que no podía ver a Susana. Dictaminó a favor del acogimiento preadoptivo de la niña en una nueva familia. La sentencia decía que Dolores estaba ya "adaptada" y "con estabilidad familiar y económica" pero que seguía teniendo los mismos problemas cognitivos y de habilidades sociales de siempre y que necesitaría ayuda de otras personas para cuidar a Susana. Además, Dolores había tenido una niña con una nueva pareja, y el juez consideró que no iba a ser capaz de cuidar a las dos niñas. Argumentaba también que Susana estaba ya adaptada a su nuevo entorno, con la familia de acogida, y que un cambio podría producirle "un desajuste psicológico con problemas de estrés y ansiedad, aprendizaje y de comportamiento".
El caso llegó a la Audiencia Provincial de Toledo, que echó un rapapolvo monumental a la Administración y ordenó que Tamara volviera con su madre. Los magistrados dijeron que las autoridades, en lugar de ayudar a Dolores a intentar corregir su situación, "que no era desde luego irreversible", se dedicaron a intentar apartarla de su hija desde el principio. "Ni los problemas económicos eran tan acuciantes, ni la desatención de la menor tan grave como para justificar tan drástica decisión", señala la sentencia.
Los magistrados se plantearon si una madre con problemas de adaptación social y con escasas habilidades educativas puede hacerse cargo de un hijo y dijeron que claro que sí. La resolución dice que la obligación de la Administración era ayudarla a ejercer la maternidad, no quitarle a su hija. La conclusión: Susana debía volver con su madre biológica.
"Ni la pobreza ni la incultura ni la poca inteligencia son en sí mismas causas que impliquen desatención y desamparo en la prole y, en cualquier caso, cuando una situación se basa en las mismas, cuando se aprecia que la madre puede recibir ayuda para adquirir las habilidades de las que carece, la obligación de los poderes públicos es prestar esa ayuda y colaboración (adoptando mientras tanto las medidas de protección que sean necesarias) para evitar llegar a la más dramática de las situaciones imaginables, como es la separación de por vida del niño de su familia biológica", señalaba la sentencia. Los magistrados añadían que si Dolores había tenido otra niña y no le habían quitado la custodia, sería porque estaba capacitada para cuidar de sus hijos.
Esa sentencia no fue el final de la pelea judicial, que acaba de resolver el Supremo. El alto tribunal no pone el acento en los derechos de la madre, sino en los de la niña. Dice que Susana lleva ya seis años con la familia de acogida, que apenas se acuerda de su madre y que se encuentra totalmente adaptada e integrada en su nuevo entorno, de forma que es mejor para ella quedarse donde está. No analiza si la decisión de la Administración de dar a la niña en acogimiento e impedirle ver a su madre fue la más adecuada hace seis años.
El Supremo sienta por primera vez doctrina sobre estos casos. Dice que cuando un padre impugne una declaración de desamparo, el juez tendrá que examinar no sólo las circunstancias del momento en que se dictó el desamparo sino también las posteriores, y tener en cuenta si los padres están mejor. Pero, una vez que el niño ya está en acogida, para decidir mandarle de vuelta con su familia biológica, tendrá que considerarse "el tiempo transcurrido en la familia de acogida, si su integración en ella y en el entorno es satisfactoria, si se han desarrollado vínculos afectivos con ella, si obtiene en la familia de acogida los medios necesarios para su desarrollo físico y psíquico, si se mantienen las referencias parentales del menor con la familia biológica y si el retorno al entorno familiar biológico comporta riesgos relevantes de tipo psíquico".
El abogado de Dolores, Isidoro Sánchez, va a pedir la nulidad de esta resolución. Si no le dan la razón, recurrirá en amparo ante el Constitucional. Mientras tanto, quizá pida un régimen de visitas a la Junta de Castilla-La Mancha para la madre, pero no cree que se lo concedan. Si lo deniegan y acude a los tribunales, podrían pasar años antes de tener una respuesta. "Este ha sido uno de los problemas de este caso, el tiempo que tardan los procedimientos judiciales. Cuando pedimos que Susana volviera con Dolores no habían pasado ni dos años desde la separación. Ahora ya han pasado seis, y claro, es verdad que la niña ni recuerda a su madre y que está bien con su nueva familia. Pero Dolores no quiere que de mayor, si algún día se conocen, su hija pueda reprocharle que no ha hecho todo lo posible por estar con ella. Este caso implica un dilema moral muy complicado".
"Lo novedoso y revolucionario de esta sentencia es que considera que hay que priorizar en todos los casos los intereses del niño por encima de los de la madre o padre", dice Mario Bedera, senador socialista y miembro de una comisión en el Senado que está analizando desde principios de año el sistema de protección de menores. Pero, ¿qué pasa con la madre? ¿Y si una mala o apresurada decisión de la Administración, como la Audiencia de Toledo sostiene que ha sucedido en este caso, priva a un hombre o a una mujer de su hijo para siempre? ¿Cómo se repara este error? "Es cierto es que hay que intentar evitar llegar a estos extremos", responde Bedera. "Una de las cosas que está saliendo a la luz en esta comisión es que es fundamental que se refuerce el trabajo de los servicios sociales con los padres biológicos cuando se detecta que hay problemas para intentar que puedan quedarse con sus hijos. En caso de que la ayuda no funcione, entonces ya se podrían adoptar otras medidas. El acogimiento debería ser el último paso".
Bedera tiene claro que de esta comisión tendrán que salir muchas propuestas que cambien de arriba abajo el funcionamiento del sistema de protección de menores en España. "Habrá que hacer recomendaciones legislativas pero también pedir a todas las administraciones competentes una implicación mayor. Debemos apoyar más a las familias con problemas, dar formación a los padres de acogida, establecer pasos claros a seguir en cada caso, agilizar los procedimientos judiciales para que no pasen los años y nos encontremos con una situación imposible de resolver... hay mucho por hacer".
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mejor/familia/biologica/elpepusoc/20091009elpepisoc_1/Tes

TALLER DE ARTETERAPIA









TALLER DE ARTETERAPIA

Mª del Carmen Delgado Morán (Psicóloga- Arteterapeuta)

La técnica del Arteterapia está basada en la utilización de materiales y procedimientos artísticos para favorecer el autoconocimiento, el desarrollo personal, la mejora de la salud psicológica y la calidad de vida. Mediante el uso de materiales plásticos, se genera un espacio abierto a la libertad y a la creatividad personal, en el que no resulta necesario tener una experiencia previa, ni un aprendizaje o dominio de las técnicas creativas, para poder obtener resultados importantes.

La experiencia de la creación artística, por sí misma, es rehabilitadora y terapéutica. Como indica John Henzell, se trata de poder encauzar la creación de imágenes pictóricas hacia metas psicoterapéuticas. En arteterapia se trabaja no sólo con la creación de la obra, sino que adquiere una gran importancia el proceso en sí mismo. A lo largo de este proceso, se generan nuevas formas y experiencias, capaces de facilitar cambios personales, en las que podemos llegar a conocer lo que nos sucede en la interacción con las personas y profundizar en el conocimiento de nosotros mismos.

Los objetivos de esta terapia son principalmente:
Facilitar la espontaneidad creativa.
Generar nuevas formas de comunicarse.
Realizar un desplazamiento de la tensión emocional hacia la expresión.
Facilitar el trabajo en grupo.
Desarrollar la expresión verbal de los sentimientos y emociones.
Aumentar la sensación de autoestima y el reconocimiento de las propias potencialidades.
Estimular la aparición de recuerdos y favorecer su elaboración.
Desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar del otro.

Mediante las creaciones artísticas, las personas simbolizan sus experiencias vitales y puede expresar sus emociones. En este sentido se aprovecha esta cualidad para favorecer la comprensión de su mundo interno, ayudarle a elaborar sus dificultades y a integrar sus vivencias.

En cuanto al trabajo concreto con el grupo de niños/as que han participado en el “Taller de Arteterapia” de Aldaima, desde febrero a junio, puedo decir que ha sido una experiencia muy positiva y enriquecedora, ya que todos los chicos/as se han implicado mucho en esta forma de terapia. Han participado, no solamente con sus obras, la expresión y con la palabra, sino creando relaciones de amistad y espacios comunes entre ellos, trabajando en numerosas ocasiones en equipo.

Por último, agradecer a los menores participantes en el taller, su confianza, expresividad y colaboración y a Aldaima, su apoyo constante.

martes

Una asociación de apoyo a la infancia busca contactar con familias de acogida para bebés

La organización Aldaima tiene un programa de acogimiento urgente respaldado por la Junta

La asociación de apoyo a la infancia Aldaima, ubicada en Granada, busca contactar con familias que deseen llevar a cabo acogimientos temporales de bebés y niños con carácter de urgencia para "ofrecerles un ambiente normalizado". Esta organización ofrece a los interesados toda la información necesaria para llevar a efecto un acogimiento de estas características y además ofrece el "apoyo constante e intervención" para solucionar cualquier problema que surja durante el periodo de convivencia, según informaron ayer desde Aldaima.

http://www.granadahoy.com/article/andalucia/508995/una/asociacion/apoyo/la/infancia/busca/contactar/con/familias/acogida/para/bebes.html

lunes

Buscan familias en Granada para la acogida urgente de bebés

La asociación de apoyo a la infancia Aldaima busca contactar con familias que deseen llevar a cabo acogimientos temporales de bebés y niños con carácter de urgencia para "ofrecerles un ambiente normalizado".
Esta organización ofrece a los interesados toda la información necesaria para llevar a efecto un acogimiento de estas características y además ofrece el "apoyo constante e intervención" para solucionar cualquier problema que surja durante el periodo de convivencia, han informado desde Aldaima.
En el caso de acogimientos urgentes de bebés, además de gestionar la remuneración económica que recibirán las familias, la asociación presta "casi todo lo necesario" para evitar más gastos, como son los cochecitos, la cuna de viaje, las hamacas o las canastillas, entre otros productos.
Con este programa se pretende ofrecer a los niños "la posibilidad de estar arropados" mientras se valora la situación detectada en la familia biológica de los pequeños para determinar si ésta reúne las condiciones necesarias para que el menor retorne con ellos o se adopte otra medida estable.
Aldaima es una institución colaboradora de la Junta de Andalucía que busca facilitar ambientes familiares a menores que están en situación de riesgo o desamparo.
En abril del pasado año firmó un convenio con la Dirección General de Infancia y Familia de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social para poner en marcha este programa de acogimiento familiar con carácter de urgencia
http://www.ideal.es/granada/20090906/local/granada/buscan-familias-granada-para-200909062213.html

Cualquier familia con sensibilidad y tiempo puede acoger a un menor


Una docena de parejas de la provincia están dispuestas a cuidar durante seis meses en su hogar a niños pequeños en situación de riesgo, pero hacen falta más · Quizás la suya cumpla los requisitos


En el número 24 de la calle Recogidas hay un rincón que procura protección a niños en situación de riesgo. Allí tiene su sede la asociación andaluza de apoyo a la infancia Aldaima (www.aldaima.org), una entidad colaboradora de la Junta de Andalucía, que se encarga de gestionar los acogimientos de aquellos menores que han sido retirados de sus entornos familiares. Son varios los programas de acogimiento que lleva a cabo Aldaima. Pilar Jiménez es coordinadora psicóloga del de Acogida Temporal de Urgencia, que, financiado por la administración autonómica, constituye el primer eslabón de toda una cadena de ayuda, en la que juegan un papel esencial las familias de acogida. La suya podría ser una de ellas.

-¿Cuál es la historia de Aldaima?

-La asociación Aldaima nació por la inquietud de un grupo de profesionales que estaba trabajando en el ámbito de la infancia y la familia. Éramos compañeras de carrera y habíamos tenido un desarrollo paralelo en el mismo ámbito, aunque cada una en un área distinta, así que nos reunimos y decidimos fundar la asociación, que está integrada actualmente por catorce personas, entre trabajadores sociales, abogados, psicólogos, educadores familiares... Estamos habilitados como entidad colaboradora de la Junta de Andalucía desde 1999.

-Actualmente, doce familias están dispuestas a acoger a un menor de forma urgente en la provincia. ¿No son pocas?

-Aunque parezcan pocas no lo son. El programa de Acogida temporal de Urgencia lo pusimos en marcha en abril de 2008, gracias al impulso dado por la jefa del Servicio de Protección de Menores, Alicia Núñez. Habilitar en un año doce familias y que 21 menores hayan podido beneficiarse de este recurso no es poco, pero lo que queremos es tener muchas más familias. ¿Por qué? Porque esta es una buena alternativa a los centros de acogida inmediata. Hasta ahora, el mecanismo que ha funcionado es el acogimiento residencial, pero siempre va a ser mejor un núcleo familiar. Se trata de familias que están disponibles 24 horas, como un centro, que pueden atender hasta dos menores y no necesitan conocer la historia previa porque están dispuestas a todo.

-Deben ser personas con mucha capacidad...

-Sí, saben que el niño puede venir con una reacción emocional lógica de una separación rápida, porque pueden haberlo retirado esa misma mañana de su familia y están a las dos horas con ellos.

-Imagino que los padres de acogida se enfrentarán a situaciones muy complejas.

-Complejas pero a la vez llevaderas, porque a las familias se les ha formado, se les ha preparado y se les han explicado las características de estas reacciones y por qué los niños pueden manifestar unas u otras... Reacciones que son lógicas, porque aunque provengan de un ambiente muy complicado, para ellos los están separando de sus seres queridos y conocidos. Las familias de acogida saben cómo abordar y atenuar esas manifestaciones, así como instaurarles ciertos hábitos que en su ambiente no han tenido, como por ejemplo un horario de sueño o de alimentación... Todo eso es algo que las familias van a hacer de una manera natural, siguiendo su esquema, porque casi todos nuestras familias tienen hijos, son criadoras profesionales.

-¿Qué edades tienen los menores que se suelen acoger?

-Este programa de urgencia es prioritario para niños de 0 a 6 años, porque lo que se quiere evitar es que los bebés entren en los centros, pues el efecto de la institucionalización va a ser peor en un niño pequeñito que en un menor de 12 ó13 años, que tiene ya más clara su realidad y el ingreso en un centro lo puede tomar como un internado.

-¿Las familias granadinas son solidarias?

-Muy solidarias y cada vez más. Cada vez que tiene difusión nuestra labor, las familias responden, porque es algo natural. Si tú tienes una estructura, tus hijos y la vida ya hecha al cuidado, no te importa cuidar durante 'equis' tiempo a más pequeños.

-¿De cuánto tiempo hablamos?

-Se formaliza para seis meses, prorrogables hasta nueve.

-Las despedidas deben ser duras.

-El componente de la despedida es algo que está ahí. Los acogedores saben que van a tener a un niño seis meses, que se tienen que vincular muchísimo para cuidarlo bien y también que se va a ir. Emocionalmente tienen que amortiguar eso y para eso también estamos. Nosotros participamos en esos desacoplamientos y las familias, cuanto más implicadas están en ese desacoplamiento, más satisfechas se quedan.

-Habrá unos filtros muy estrictos a la hora de seleccionar a las familias.

-Claro, claro... Estas familias lo único que ejercen es la guarda, que no es poco. Tienen todas las obligaciones que la ley establece cuando se ejerce la guarda sobre un menor: educar, alimentar, dar afecto, guiar, proteger... Pero la tutela la sigue manteniendo la Junta, que es lo que se le suspende a los padres biológicos. Entonces, la Administración sigue siendo la responsable última y tiene que garantizar que en los hogares donde van los niños van a estar bien cuidados y en condiciones. Y es por eso que se hacen unas valoraciones exhaustivas.

-¿Cuál es el perfil del acogedor?

-En principio, cualquier persona adulta con sensibilidad, capacidad y disponibilidad. Las familias que se están acercando y que funcionan son matrimonios, con hijos adolescentes, jóvenes todavía y con muchas ganas. Son personas que tienen resuelta su paternidad; no quieren tener hijos, quieren ayudar.

-¿Se cobra?

-Sí , las familias reciben una ayuda, que no es un sueldo, es un reconocimiento a ese trabajo.

-¿Se puede decir a cuánto asciende esa ayuda?

-Sí, alrededor de 750 euros por un menor , 900 y algo por dos, y mil y pico por tres.

-El domicilio de las familias de acogida será secreto...

-Los datos de los acogedores son totalmente confidenciales. No hay interacción entre ellos y la familia biológica. Nosotros somos la entidad mediadora y quedamos con la familia acogedora para que nos entregue al menor para llevarlo al sitio donde lo visita su familia biológica semanalmente.

-¿Los padres biológicos suelen querer recuperar a sus hijos?

-La mayoría son buenas personas... Sólo han tenido alguna problemática coyuntural. Todos quieren recuperar a sus hijos.

-¿Qué problemas suelen presentar las familias a las que se les retira la tutela de sus hijos?

-Recientemente se hizo un estudio, en el marco del otro programa (el de familia extensa), y se vio que en la inmensa mayoría la problemática asociada a sus familias biológicas era la drogadicción y la encarcelación de los padres. Hay también niños que han recibido maltrato activo (malos tratos físicos), aunque afortunadamente no es lo más frecuente... Lo más frecuente es la negligencia, la falta de responsabilidad de los padres para cubrir las necesidades de sus hijos.

Más de 230 menores en desamparo son retirados en un año de sus familias

La Junta tramitó en 2008 más de medio millar de expedientes de acogimientos de niños en centros · En una treintena de casos se actuó de forma urgente al existir una situación de riesgo inminente para la vida del niño

Cuando un menor se encuentra en una situación de desatención de sus necesidades básicas o de riesgo vital, la Administración activa toda una serie de mecanismos para protegerle. Por ejemplo, si un niño llega a un hospital de la capital con signos evidentes de haber recibido una paliza en casa, se encenderán todas las alarmas y se actuará rápidamente: la Junta declarará su desamparo provisional urgente y asumirá su tutela. El año pasado, la Junta de Andalucía asumió la tutela de un total de 231 menores en nuestra provincia. Pero sólo en algunos casos se trataba de situaciones en las que hubo que actuar con urgencia, pues los casos en los que existe riesgo vital para el menor no suelen superar al año la treintena, según precisaron fuentes del Servicio de Protección de Menores de la delegación provincial de la Consejería de Igualdad y Bienestar Social. Cuando no existe ese peligro inminente para la integridad del niño, se inicia un procedimiento de desamparo ordinario.El número de tutelas de niños asumidas por la Junta el año pasado en Granada es uno de los datos que desvela un informe sobre menores elaborado este año por el Observatorio de la Infancia en Andalucía. De las estadísticas de dicho estudio se desprende que Granada registró el 17,7% de los casos de menores declarados en desamparo y que, por tanto, fueron objeto de protección el año pasado en la comunidad autónoma. Las provincias donde más menores acabaron siendo tutelados por la Junta fueron Sevilla (con 267) y Málaga (con 256), mientras que el total de menores tutelados en la comunidad fueron 1.305. Cuando se declara el desamparo de un menor, una vez estudiado el caso, la Administración puede aplicar distintas medidas de protección, como el acogimiento familiar (por el que se integra al niño en una familia que no es la constituida por sus padres biológicos o tutores), el acogimiento residencial (que supone el ingreso del menor en un centro) o la adopción.En Granada, durante el año pasado, la Junta tramitó 511 de los 2.334 expedientes de acogimiento residencial registrados en Andalucía, así como 103 de los 694 acogimientos familiares. En los ingresos de niños en centros, Granada, junto a Málaga, fueron las provincias con más acogimientos de este tipo. En cuanto a las adopciones nacionales, en Andalucía se contabilizaron en 2008 un total de 433 solicitudes y se constituyeron 139, 28 de ellas en nuestra provincia.Con respecto a las adopciones internacionales, en Granada se tramitaron 89, o lo que es lo mismo, un 9% del total andaluz. Y es que la mayor parte de los 962 expedientes de adopción internacional tramitados en Andalucía el año pasado se realizó en Sevilla (266), Málaga (185) y Cádiz (181).Por otro lado, el informe elaborado por el Observatorio de la Infancia detalla, dentro de las actuaciones judiciales con menores, las intervenciones llevadas a cabo por la unidad de policía adscrita al Área de Protección de Menores. Sus agentes intervinieron -acompañando a los funcionarios de la Junta- en todos aquellos casos en los que hubo que acudir al domicilio familiar, al hospital o al centro escolar para recoger al niño objeto de protección. Esta unidad policial llegó a realizar un total de 146 traslados de menores que por alguna circunstancia debían ser objeto de protección (bien por desamparo familiar o por estar sujetos a medidas de reforma). Los miembros de esta unidad especializada instruyeron además una quincena de atestados por distintas infracciones con chavales implicados que no habían cumplido aún la mayoría de edad en 2008. Sólo uno de esos atestados estuvo relacionado con malos tratos. Hubo además tres casos de atentados contra la libertad sexual (abusos o agresiones sexuales) y tres casos de abandono de menores.El uso de niños para mendigar es una práctica prohibida y con alcance penal. La unidad intervino en dos situaciones en las que adultos utilizaban a menores para pedir limosna por las calles de la ciudad. El absentismo escolar también dio trabajo a la policía autonómica en 2008. Fueron tres casos de niños que faltaban como norma a su centro escolar en los que tuvieron los agentes que intervenir y realizar los correspondientes informes de cara a la adopción de las medidas pertinentes. La unidad policial adscrita al área de Protección del Menor también actúa cuando en los centros de menores de la Junta de Andalucía se producen enfrentamientos o se desatan conflictos entre los internos. Este tipo de problemas motivó una docena de actuaciones el año pasado.Los agentes de esta unidad sólo recibieron en 2008 tres denuncias relacionadas con la protección de la infancia y detuvieron a una docena de personas con relación a los servicios incluidos en el área de Protección del Menor.En cuanto a los menores implicados, un total de 25 figuraron como víctimas o autores en las diligencias policiales tramitadas por la comisión de determinados delitos.

http://www.granadahoy.com/article/granada/498067/mas/menores/desamparo/son/retirados/ano/sus/familias.html

martes

SE BUSCAN FAMILIAS DE ACOGIDA


La joven, con el primer niño que acogió dentro del programa de Aldaima. L.O.


La asociación Aldaima llama a los granadinos a sumarse al programa de acogimiento urgente, que sólo cuenta con doce hogares en toda la provincia


Aldaima busca familias que estén disponibles de forma inmediata para cuidar a niños que viven con padres que no les pueden dar el cuidado adecuado para su crecimiento, ya sea por su adicción a las drogas, por el descuido en la higiene del hogar o por problemas de pareja, entre otras cuestiones. La asociación de apoyo a la infancia llama a los granadinos a sumarse al programa de acogimiento urgente, creado y financiado por la Junta, ante la escasez de familias apuntadas –doce en toda la provincia–. "Cualquier persona adulta puede acoger siempre que cumpla unas evaluaciones psicológicas y sociales y realice cursos para aprender a abordar a los pequeños", cuenta la psicóloga Pilar Jiménez González, coordinadora del proyecto en Aldaima, entidad que gestiona la iniciativa autonómica en toda Granada.Entre los doce hogares apuntados se encuentran "parejas jóvenes, abuelos y mujeres que viven solas", quienes suelen recibir cada cierto tiempo a pequeños de hasta 6 años que "necesitan calor familiar". Los ´peques´ permanecen con su ´segunda´ familia un máximo de nueve meses, tiempo que puede reducirse si se solucionan los inconvenientes de sus padres biológicos. "La mayoría de los niños tiene padres adictos. No son malas personas, pero les falta responsabilidad para cuidarlos", detalla Jiménez. Al detectar estas situaciones, la Junta les retira la custodia y ejerce la tutela del menor, situación que intentan que dure lo menos posible ya que ponen a disposición de los progenitores sus servicios sociales para atenderlos y reconducir su situación. Desde que reciben al pequeño, las familias de acogida cuentan con el apoyo de Aldaima y la Junta. La entidad ofrece asesoramiento permanente y, en el caso de bebés, presta cochecitos, cunas de viaje y todo los elementos necesarios para el cuidado del menor. Y el Gobierno autonómico destina 750 euros a las familias de acogida para ayudarlos en los gastos. Pero la mayor recompensa, asegura Pilar Jiménez, no se cuantifica; "las familias quedan encantadas. Sufren un poco cuando se van, pero saben que han hecho un acto solidario muy útil". Aldaima gestionó el acogimiento urgente de 21 menores desde la firma del convenio con la Junta, en abril de 2008. El de urgencia es una modalidad especial aplicada a chicos que precisan una intervención inmediata. La peculiaridad de estas familias acogedoras reside en que deben estar disponibles las 24 horas, todos los días del año, porque en cualquier momento pueden recibir una llamada de la Delegación para la Igualdad y Bienestar Social reclamando su colaboración.
La Opinión de Granada.

sábado

Ponencia en la Semana del Acogimiento Familiar en la Comunidad Valenciana

“Acoger a niños y niñas en situaciones socio-familiares difíciles: una oportunidad. ¿Para quien y para qué?F. Javier Romeu Soriano. Conselleria de Bienestar Social. Familia Educadora”
“Usted en el País de Nunca Jamás”
(Obra en tres actos)
ACTO I: Usted
Antes que nada quisiera dedicar unos minutos a hablarles de ustedes. Y de mí,
por supuesto. No es que yo les conozca. Pero si consigo hablarles algo que
ustedes hayan experimentado y que, además, les sea útil quizás recuerden
mejor esta pequeña charla.
Porque seguro que acierto si les digo que ustedes han vivido, o están viviendo, o
alguna vez vivirán una situación difícil, una adversidad.
Simplemente porque la vida no es fácil. A veces la vida nos hace la puñeta.
La adversidad a veces se nos presenta de golpe y nos deja KAO. Un ser querido
que se va; un trabajo que se esfuma; una enfermedad inesperada… Otras veces
la adversidad es más suave pero pertinaz y nos agota, nos consume. No es que
la vida nos tumbe sino que no podemos con ella. El desencuentro con alguien
importante para nosotros; un excesivo estrés; la precariedad económica…
Pero también es seguro que hemos tenido y tendremos la capacidad de
rehacernos de los golpes de la vida y de retomar nuestro camino…”a pesar de
los pesares”.
A esta capacidad los expertos le llaman resiliencia. Resiliencia es un “palabro”
(no será palabra hasta que la Real Academia de la Lengua la acepte como tal)
que pueden ustedes traducir por algo así como “resistir y rehacerse”.
Es la capacidad del ser humano de reponerse y retomar su desarrollo a pesar de
sufrir o haber sufrido una situación adversa.
Pero es más fácil entenderlo con un ejemplo sacado de la naturaleza. Cuando
una ostra no puede expulsar alguna sustancia extraña que se ha introducido en
su interior acaba envolviéndola en capas de nácar que ella misma produce para
suavizar su roce.
Pues bien, los estudios dicen que nuestra (la de los seres humanos) resiliencia a
la adversidad depende básicamente de tres cosas.
La primera, y no muy difícil de adivinar, es de que dispongamos de una serie de
RECURSOS EXTERNOS o apoyos.
Necesitamos, por ejemplo, un sustento mínimo. Un mínimo descanso, una
alimentación suficiente, un sitio donde vivir,… Las organizaciones que rehabilitan
“niños soldados” saben que la primera fase de la recuperación consiste en
permitir que el niño o niña duerman, descansen, se alimenten… Pero llevado a
un ámbito más normal y de nuestra cotidianidad… casi seguro que alguna vez
alguien nos han prestado dinero; o nos han dejado un coche; o nos han cuidado
a los niños simplemente para que podamos descansar. O incluso hemos sido
acogidos por alguien.
Necesitamos también experiencias y modelos para afrontar la adversidad. ¿Qué
habría hecho mi padre en mi situación?¿Qué harías tú? ¿Qué hice yo en
situaciones parecidas?
Y cuando estamos bloqueados, paralizados, necesitamos oportunidades,
ocasiones, coyunturas. En uno de sus libros el psicoterapeuta norteamericano
Bill O´Halon cuenta en 1970 decidió suicidarse. Era un joven hippy que soñaba
con dedicarse a la poesía. Estaba deprimido y sin oriente. Decidió compartirlo
con sus escasos amigos y despedirse. Los dos primeros le escucharon, le
comprendieron e incluso le reconocieron que ellos también lo harían si tuvieran
valor. Su tercer y última amiga sin embargo le escucho y luego le hizo una
propuesta. Tenía dos tías ancianas que tenían una granja que no podían
mantener. Cuando murieran ella la heredaría. Le ofreció que fuera a vivir a la
misma. Podría escribir, aislarse del mundo y vivir de lo que cultivara. El acepto.
Aguantaría hasta que las ancianas muriesen. Durante los años que pasaron
hasta ese momento Bill se interesó por el sufrimiento humano y ahí decidió
estudiar psicología o psicoterapia. No le ayudó ni ser comprendido ni un
profesional. Le salvó una oportunidad.
Pero sobre todo necesitamos algo más que tampoco depende exactamente de
nosotros. Necesitamos que alguien nos mire de forma especial. Importarle a
alguien. Porque si no le importamos a nadie ¿para qué resistir?. Necesitamos
sentirnos conectados o vinculados a alguien.
La segunda cosa que nos ha ayudado, ayuda y ayudará a resistir y rehacernos
es disponer de una serie de RECURSOS INTERNOS. ¿Cuáles son estos
recursos?
En primer lugar, la capacidad y habilidad de pedir ayuda. Parece fácil pero no lo
es. Se necesitan grandes dosis de humildad para pedir ayuda. Y la humildad es
una virtud poco de moda en los tiempos que corren.
Me encanta cuando los niños más pequeños que viven en el centro de menores
donde trabajo se acercan y me dicen casi sin saber hablar: ¿Me llevas a tu
casa? No se “cortan ni un duro”. Pero no ofenden.
La capacidad de reír. No hay nada más liberador como el sentido del humor.
¿Quién no se ha descubierto compartiendo recuerdos graciosos y anécdotas en
un tanatorio o un cementerio? El humor nos conecta y nos permite ver la
realidad de otra forma. Viktor Frankl escribió “No hay prácticamente nada como
el humor en la existencia humana que le permita a una persona mantener la
distancia de manera tan clara”
SEMANA DEL ACOGIMIENTO FAMILIAR EN LA COMUNITAT VALENCIANA (22 al 28 de junio de 2009)
“Acoger a niños y niñas en situaciones socio-familiares difíciles: una oportunidad. ¿Para quien y para qué?
F. Javier Romeu Soriano. Conselleria de Bienestar Social. Familia Educadora”
Y también necesitamos en los malos momentos contar, narrar, nuestros
problemas, nuestras penas, nuestras vidas. Quizá no nos solucione mucho pero
nos sentimos mejor cuando contamos nuestra vida.
Otro recurso que nos ayuda es la comprensión de lo que nos ocurre. Conocer el
porqué no evita el sufrimiento pero lo hace más llevadero. Porque si a la
adversidad se le añade la ignorancia y la incertidumbre el sufrimiento se
multiplica.
Mucha gente aguanta también transformando su sufrimiento. A veces no
conseguimos entenderlo, a veces no conseguimos expresarlo. Pero lo podemos
elaborar, transformarlo. ¿En qué?. En arte. Escribiendo, pintando,
componiendo… Muchos artistas tienen historias personales y familiares difíciles.
Porque no todo se puede expresar abiertamente, directamente. A veces
necesitamos vías indirectas para expresar nuestro sufrimiento.
Y finalmente muchas veces hemos superado la adversidad saliéndonos de
nosotros mismos, es decir, trascendiéndonos. Me olvido de mi y me centro en ti
o en él. Si la adversidad viene a por mi y yo no estoy en mi sino fuera de mi, la
adversidad me atenaza menos.
Y acabaré con la tercera y última fuente de resiliencia: el SENTIDO, o mejor
dicho, el sentido desde una perspectiva histórica.
Lo que me pasa no solo me pasa POR algo. Lo que me pasa me pasa PARA
algo. Puedo pasarme horas y horas pensando “¿Por qué está enfermedad?”
pero probablemente me ayude más plantearme ¿Para qué esta enfermedad?.
Conociendo el porqué puedo sobrellevar mejor la adversidad pero conociendo el
para qué puedo elevarme por encima de la misma adversidad.
Porque lo más importante que tenemos los que estamos aquí no es nuestro
dinero, ni nuestra inteligencia, ni nuestro prestigio. Lo más importante es nuestra
historia. Personal. Intransferible. Única.
De nuevo Frankl… “La novela que todos vivimos sigue siendo un logro creativo
incomparablemente mayor que la que alguien haya podido escribir”.
ACTO II: Ellos, los Niños Perdidos
Ahora que ya hemos hablado de nosotros estamos en mejores condiciones para
que les hable de ellos. De “los niños perdidos”. Si leen “Peter Pan” de J.M.
Barrie encontraran este diálogo entre Wendy y Peter Pan:
-¿Pero dónde vives ahora?
-Con los niños perdidos.
-¿Quiénes son ésos?
-Son los niños que se caen de sus cochecitos cuando la niñera no está
mirando. Si al cabo de siete días nadie los reclama se los envía al País
de Nunca Jamás para sufragar gastos. Yo soy su capitán.
-¡Qué divertido debe de ser!
-Sí -dijo el astuto Peter-, pero nos sentimos bastantes solos. Es que no
tenemos compañía femenina.
-¿Es que no hay niñas?
-Oh, no, ya sabes, las niñas son demasiado listas para caerse de sus
cochecitos.
Porque en realidad yo sólo quería a informarles que no sólo existen “niños
perdidos” en el País de Nunca Jamás. Aquí, en Valencia, en Alicante y en
Castellón también tenemos “niños perdidos”. Se han caído del carrito, de su
familia y tienen que vivir en pequeñas islas de Nunca Jamás.
Son niños que en la partida de ajedrez de su vida no ha habido una buena
apertura. La primeros movimientos no han sido los más afortunados.
Básicamente su infortunio consiste en que sus padres no saben, no pueden o no
quiere atender sus necesidades. ¿Les parece poco adversidad?
¿Qué necesitan entonces?
¿Se acuerdan?
¡Lo mismo que ustedes y que yo!. No son marcianos. Porque mientras no se
demuestre lo contrario los niños son seres humanos. Incluso los y las
adolescentes son seres humanos, aunque a veces dudemos de ello. ¿O no?
Por tanto necesitan lo mismo que usted cuando se enfrenta al infortunio:
disponibilidad de recursos externos; adquisición de recursos internos y encontrar
el sentido de su historia.
Podemos intentar ofrecerle todo esto llevándoles al País de Nunca Jamás, pues
si lo recuerdan allí los Niños Perdidos se le pasaban estupendo. Los niños de los
centros de protección también tienen muy buenos momentos, se lo pasan bien,
juegan, estudian….
Pero además los Niños Perdidos se sentían solos, ya que nadie los reclamaba, y
además necesitaban… cuentos. Los Niños Perdidos no saben contar cuentos.
Peter Pan se acercó a casa de Wendy para escuchar cuentos que contar a sus
compañeros.
Por eso cuando un niño de un centro comienza a salir con una familia dice “hoy
viene MI familia”. O lo que es lo mismo. Esa es la familia que viene a por MI (y
no a por ti). Y también… ¡¡Yupi!! ¡Alguien me reclama! Y me contará cuentos,
me llevará a la ferieta; jugaré a la videoconsola… Y esto les transforma. Se lo
aseguro.
No es que los centros de menores no sean un buen recurso de protección.
Admiro a mis compañeros educadores y educadoras que hacen todo lo que
pueden y más, pero cada cosa es lo que es y no lo que quisiera ser.
Un centro intentará aproximarse a una experiencia familiar pero nunca será una
familia. Por tanto, además de centros de menores necesitamos familias. Familias
normales. Como las suyas o la mía. Con sus defectos y sus virtudes.
En definitiva :¿Por qué acoger a un niño?
Pues simplemente porque están ahí. Aunque no nos guste reconocerlo existen y
están ahí.
A veces parece como si las familias educadoras hayan inventado al niño
acogido. “Se aburría y se ha buscado un niño para entretenerse”. No es así.
Ni son héroes ni son villanos. Son familias que descubrieron que no lejos de
aquí había una isla de Nunca Jamás y se brindaron, al menos, a contarles
cuentos a un o unos Niños Perdidos.
Pero ¿Para qué acoger a un niño?
Pues ya se pueden imaginar.
Para que se sienta digno de ser querido.
Para darle oportunidades.
Para que tenga experiencias normales, como cualquiera de nuestros hijos.
Para darle modelos distintos a los que tuvieron.
Para enseñarles a reír y a reírSE.
Para ayudarle a entender su situación y entenderSE.
Para ayudarle a ayudar a otros.
Para que descubra que la vida tiene sentido.
En definitiva para darle la oportunidad de retomar el desarrollo que tenían que
haber tenido y no tuvieron.
O de otra manera: para enderezar la partida de ajedrez de la vida.
Y una más: para ayudarle a envolver de nácar la dureza de su vida y construir
una hermosa perla.
Alguno se preguntará ¿Y por qué una familia con la que vivir y no unos papás
CON TODAS LAS DE LA LEY?
Pues por dos cosas.
La primera porque precisamente no en todos los casos de niños separados de
sus padres se cumplen todas las condiciones que la ley marca para la adopción.
Y en segundo lugar porque estos niños (como usted y como yo) no quieren unos
padres distintos. Simplemente quieren que sus padres sean distintos, es decir
que se comporten de manera diferente.
ACTO III: Usted y ellos
A estas alturas ustedes ya estarán temiendo que les pida que acojan a niños en
su familia. Nada más lejos de mi intención.
Siempre he mantenido que el acogimiento familiar no es una solución. El
acogimiento familiar es un problema gordo con el que intentamos solucionar un
problema más gordo.
Pero no les negaré que es un problema. Hay momentos duros. Difíciles.
Por lo tanto el acogimiento de un menor para usted es una perfecta oportunidad
para… ¡complicarse la vida!
Por eso esta historia sólo tiene tres finales posibles:
Primer final.
Ustedes deciden no hacerme caso, y piensan ofrecerse a acoger a un menor o
menores. Yo ya les he avisado. Pero al menos entonces acuérdese de esta
charla y repasen lo que necesitarán para resistir y rehacerse. ¿Se acuerdan?.
Yo en particular les recomiendo especialmente mucho sentido del humor, mucha
perspectiva y muchas orejas de confianza a su alrededor dispuestas a escuchar
durante horas y horas sus historias.

Segundo final.
Muy probablemente no es su momento para acoger pero ¿puede acercarse al
País de Nunca Jamás de vez en cuando a contarles cuentos a los Niños
Perdidos? Si tiene algunos ratillos averigüe dónde está la isla más cercana y
pregunte si necesitan algo. Llevar a un niño de un centro a ver una peli y a tomar
un helado es un miniacogimiento que puede ser autorizado por el director del
mismo (si lo considera oportuno).
Le aseguro que tiene sentido facilitar a un niño o niña experiencias normales
gratificantes. Sólo debe tener cuidado. Es posible que el niño o niño acaben
metiéndosele en el corazoncito.
Tercer final. Si su vida es tan complicada en estos momentos que no puede
hacer ni lo primero ni lo segundo, no se preocupe. También puede ayudar. Y
mucho más de lo que usted se cree. Si lo que ha oído o leído le ha parecido
interesante… ¡cuéntelo!.
Ayúdenos a transmitir a la sociedad que estos niños existen. Y viven entre
nosotros. ¿Le parece poco?.
Y para que vea que se lo queremos poner muy fácil… si la superioridad no lo
desestima esta charla estará a su disposición en Internet o me la pide
(romeu_jav@gva.es). Bájela y mándesela a todo aquel que usted piense que le
puede interesar. O porque quizá quiera acoger o simplemente porque está
pasando una situación difícil.
Muchas gracias.
Valencia, Burriana y Elche – Junio de 2009
F.Javier Romeu Soriano
Conselleria de Bienestar Social
Familia Educadora

domingo

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